Carlos Pedretti, director de Ganadera Amanecer, proyectó un escenario favorable para el negocio ganadero durante el último trimestre del año, apoyado en una reposición que encontró niveles más razonables, costos de alimentación todavía competitivos y perspectivas de una nueva valorización del ganado gordo de exportación.
En entrevista con Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM, el productor sostuvo que el mercado podría avanzar hacia referencias superiores a US$ 5,70 y US$ 5,80 por kilo carcasa, mientras que negocios puntuales, especialmente por volumen y calidad, podrían acercarse a la línea de los US$ 6.
“Pensar en US$ 5,80 a la carne no lo veo alocado, lo veo más que real”, afirmó Pedretti al analizar las perspectivas para el cierre del año.
Para el productor, uno de los principales factores que podría sostener una mejora del gordo será el incremento de las necesidades de compra de la industria, particularmente con el inicio de una nueva temporada de faena kosher para Israel.
“En el caso del gordo, creo que sí tendría muchas posibilidades de subir de acuerdo al ingreso o no de los rabinos que están por venir. Para la gente que hoy tiene infraestructura para alimentar el ganado, tiene los insumos y tiene todo, me parece que es el momento ideal, porque hay una perspectiva de buenos precios en adelante”, explicó.
Pedretti señaló que los negocios por animales de confinamiento ya manejan referencias superiores al precio base y destacó que el volumen puede determinar diferencias importantes en las negociaciones con los frigoríficos. “Un confinador que está con diez mil o doce mil cabezas puede lograr entre un 5% y 8% más exclusivamente por el volumen, sobre el precio de lista. Ahí sí ya estaría tocando los seis dólares”, indicó.
A diferencia de otros momentos del ciclo ganadero reciente, Pedretti considera que actualmente existe una combinación más favorable entre el costo de reposición, los insumos y el posible valor de salida del animal terminado.
Según explicó, los desmamantes se están negociando aproximadamente en G. 20.000 por kilo vivo para las hembras y G. 21.000 para los machos, niveles que considera más razonables para plantear esquemas de recría y terminación. “Como nunca, hoy tenemos una situación muy favorable para la ganadería, en el sentido de que por fin podemos comprar la reposición a mejor precio y los insumos también están a buen precio”, sostuvo.
Bajo un esquema de recría con ganancias cercanas a 700 gramos diarios y posterior terminación a corral, Pedretti estimó que un confinamiento propio podría alcanzar márgenes cercanos a US$ 150 por cabeza. “Es un muy buen número. Tuvimos años en que teníamos solamente US$ 50 de utilidad. Hoy estamos en una mejor situación”, comparó.
Reposición con mayor equilibrio
A pesar de proyectar firmeza para el ganado terminado, Pedretti no espera que la reposición repita las fuertes valorizaciones observadas en otros momentos del mercado. “Yo creo que la reposición ya llegó a un nivel razonable”, afirmó.
De todos modos, aclaró que lotes con volumen y calidad podrían encontrar valores superiores. En determinados negocios, consideró posible alcanzar G. 23.000 por kilo vivo para los machos y alrededor de G. 22.000 para las hembras.
Para el próximo año, su expectativa es de un mercado más equilibrado. “No creo que tengamos esos precios de reposición tan altos que tuvimos a inicios de este año. Lo veo mucho más tranquilo al mercado en ese aspecto”, expresó.
Además, consideró que podrían ganar participación otras categorías, como toretones y vacas flacas, como alternativas para productores que buscan reducir el peso de la inversión inicial en terneros.

Menor oferta seguirá condicionando al mercado
Pedretti también advirtió que la disponibilidad de ganado para faena continuará siendo limitada durante 2027, principalmente como consecuencia de la retención de hembras. “La menor faena está dada por la disminución de la oferta de hembras. La retención de hembras hizo que baje la faena”, señaló.
En paralelo, destacó que el aumento del peso de los animales permite compensar parcialmente la menor cantidad de cabezas disponibles.
Pedretti remarcó que los toritos faenados ya alcanzan pesos de carcasa cercanos a los 282 kilos y consideró que esta tendencia continuará debido a la necesidad de diluir el elevado costo de la reposición. “El confinado necesita diluir el precio del ternero caro y la única manera de hacerlo es llegando a pesos de 550 a 600 kilos por cabeza terminada. Hay muchos confinadores que ya lo están logrando”, explicó.
A su entender, producir animales más pesados genera beneficios tanto para el ganadero como para la industria: permite distribuir el costo inicial sobre más kilos vendidos y mejora el rendimiento industrial de cada cabeza procesada.
En ese escenario, Pedretti entiende que el último trimestre puede abrir una ventana favorable para los productores que tengan disponibilidad de alimento, infraestructura y capacidad financiera para aumentar la producción. “Este negocio es un negocio también de oportunidad”, resumió.


