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Preñez del 92% y destetes de más de 300 kilos: Indabal mostró en Ganadera ACE el modelo que empuja a la ganadería

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Preñez del 92% y destetes de más de 300 kilos: Indabal mostró en Ganadera ACE el modelo que empuja a la ganadería

La primera edición del Beef Experience de Indabal Balanceados dejó una señal clara en Ganadera ACE, Estancia Kary, en Itanará, departamento de Canindeyú: la intensificación ya no es una promesa a futuro, sino una herramienta concreta para producir más kilos, ganar eficiencia y profesionalizar el negocio ganadero.

En un establecimiento de 6.977 hectáreas, con 13.605 animales en distintas categorías y un esquema de ciclo completo, la jornada permitió mostrar en campo cómo la conexión entre cría, recría y terminación puede traducirse en mejores indicadores productivos y económicos.

La actividad fue organizada por Indabal Balanceados, firma que viene trabajando desde hace tres años junto a Ganadera ACE, en una experiencia que hoy comienza a exhibir resultados concretos.

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Durante el recorrido, productores e invitados pudieron observar una estructura robusta, procesos definidos y números que respaldan la estrategia: tasas de preñez de 91,9% en vacas y 79,1% en vaquillas, destetes a los 8 meses con 314 kilos de promedio en machos y 296 kilos en hembras, además de ganancias diarias en confinamiento de 1,6 kilos para toros y 1,5 kilos para vacas.

Ítalo Godoy, gerente comercial de Indabal Balanceados, explicó a Valor Agro que el objetivo del encuentro fue mucho más que una simple jornada técnica. “El objetivo principal es crear un ambiente para traer diferentes escenarios, con diferentes situaciones, con diferentes estrategias”, señaló, remarcando que en ganadería y nutrición “no existe una receta única”, sino alternativas que deben ajustarse a cada realidad productiva.

En esa línea, destacó que el valor de esta experiencia estuvo en mostrar un sistema completo, donde cada etapa dialoga con la siguiente. “La estrategia que yo hago con la vaca yo tengo que tener en cuenta lo que voy a buscar con este animal en el final del ciclo”, afirmó. Para Godoy, la esencia del Beef Experience fue justamente compartir información, generar ideas y llevar herramientas prácticas a los productores, con la mira puesta en “una ganadería más eficiente, más rentable y, más que todo, una ganadería profesional”.

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la posibilidad de observar cómo la intensificación atraviesa todo el sistema productivo. En la cría, el manejo contempla dos protocolos de IATF en vacas y vaquillas, para luego dar paso al servicio con toros, una combinación que viene permitiendo alcanzar resultados reproductivos sobresalientes. Esa eficiencia inicial se traslada después a la recría y a la terminación, consolidando un modelo que busca mayor producción por superficie y por unidad de tiempo.

Godoy insistió en que no alcanza con ser eficiente en una sola parte del negocio. “No nos da para tener eficiencia en una parte del sistema productivo”, sostuvo, al subrayar que cada eslabón debe generar sus propios resultados y sostener una secuencia lógica dentro del proceso.

En un contexto de márgenes más ajustados, consideró que “la eficiencia productiva a través de la intensificación es un camino sin vuelta”, porque obliga a producir más en menos tiempo y a mirar el sistema ya no solo desde el animal individual, sino desde la productividad del área.

Ese cambio de enfoque, según describió, implica una “verticalización productiva” que permite poner más animales por hectárea y mejorar el aprovechamiento global del establecimiento. Bajo esa lógica, la intensificación se vuelve una respuesta directa a los desafíos actuales del negocio ganadero, donde la falta de terneros, la valorización del kilo producido y la necesidad de sostener la rentabilidad exigen decisiones cada vez más precisas.

El contexto de mercado también aparece como un aliado para este tipo de sistemas. Godoy sostuvo que hoy el escenario favorece la intensificación, aunque aclaró que no todos logran capturar las mismas oportunidades. “Siempre va a tener quien es eficiente y quien no es eficiente. Eso ocurre en cualquier rubro”, apuntó. A su criterio, la clave está en que cada establecimiento sea capaz de cerrar sus propios números, integrando eficiencia zootécnica y financiera en un negocio que está condicionado por variables como el clima, el mercado y los costos.

Otro punto central del planteo fue la creciente exigencia del mercado consumidor, que demanda más calidad y termina condicionando las decisiones desde el inicio del proceso. “Hoy cada vez más el mercado consumidor está más exigente por varias características de calidad de carne. Y eso empieza desde la elección de una hembra que el sistema productivo va a poner”, expresó Godoy. En ese sentido, remarcó que Paraguay tiene espacio para seguir creciendo con su carne, pero que ese potencial requiere sistemas capaces de producir el tipo de producto que los mercados mejor remuneran.

La planificación, en consecuencia, aparece como la base de toda la ecuación. Pero, según advirtió el ejecutivo, el desafío real está en transformar esa planificación en una ejecución eficiente, apoyada en procesos claros, recursos humanos, estructura y estrategia nutricional. “¿Qué estoy buscando dentro de mi cría? ¿Y qué estoy haciendo? ¿Y qué puedo hacer mejor?”, planteó, extendiendo el mismo razonamiento a la recría y al confinamiento.

Con esta primera edición del Beef Experience, Indabal Balanceados buscó precisamente poner esa visión sobre la mesa: mostrar que una ganadería moderna no se construye con recetas aisladas, sino con procesos integrados, decisiones medibles y una mirada de negocio que conecte toda la cadena productiva. En Ganadera ACE, Estancia Kary, esa idea encontró un escenario ideal para demostrarse con números, estructura y resultados a campo.