Desde Dubái, en el marco de la edición 2026 de Gulfood, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Georges Breitschmitt, compartió con Valor Agro una mirada positiva sobre la demanda mundial de carne vacuna, el posicionamiento de los exportadores del Mercosur y el rol que Argentina puede jugar en un escenario global cada vez más competitivo.
Breitschmitt destacó que Gulfood continúa consolidándose como un punto neurálgico del comercio internacional de alimentos, no solo por el peso del mercado de los Emiratos Árabes Unidos, sino por su ubicación estratégica. “Es una feria que supera las expectativas y se afirma año a año. Aquí confluyen compradores de Europa, Asia y, de manera muy concreta, de China”, señaló.
En ese cruce de orígenes y demandas, Dubái se confirma como un hub que conecta mercados premium con grandes volúmenes, explicó.
Uno de los aspectos subrayados por el titular del IPCVA fue el valor estratégico de los mercados de alto poder adquisitivo. Si bien los volúmenes actuales de carne argentina hacia Emiratos aún son acotados, en torno a 500 toneladas anuales; se trata de envíos de alto valor. “Es un mercado muy exigente, que paga calidad. Eso lo vuelve clave para la generación de divisas”, remarcó, al tiempo que explicó que en la feria conviven compradores de perfiles muy distintos: desde China, con una lógica más de commodity, hasta Europa y Medio Oriente, con foco en cortes y atributos premium.
En ese contexto, Breitschmitt también puso el foco en la creciente competencia internacional. En Gulfood se observa presencia activa de países como Turquía, Sudáfrica y Rusia, en muchos casos con carne de búfalo; además de los grandes jugadores tradicionales. Australia, Uruguay, Brasil y Paraguay participan con sus institutos de promoción, lo que refuerza la idea de un mercado global más disputado, donde la diferenciación y la estrategia comercial son claves para sostener posiciones.
Otro eje central fue la importancia del mercado halal y kosher. Según explicó, Argentina llega a esta feria con un trabajo previo sólido en certificaciones, no solo pensando en Medio Oriente, sino también en nichos específicos de Europa y Estados Unidos. “No es solo el producto, es todo el proceso y el rito de faena. Por suerte, la Argentina tiene los mecanismos bastante aceitados para cumplir con esos estándares”, afirmó, destacando la necesidad de diversificar destinos y adaptarse a distintos requerimientos culturales y religiosos.
Breitschmitt valoró además el acompañamiento institucional del Estado argentino en la apertura y consolidación de mercados. Recordó que el IPCVA funciona como un ámbito de articulación entre productores, industria y gobierno, actuando como facilitador frente a necesidades sanitarias, protocolos y negociaciones de acceso. La presencia de autoridades del área agrícola en la feria fue leída como una señal de alineamiento y apoyo a la estrategia exportadora.
En cuanto al escenario internacional más amplio, el Presidente del IPCVA señaló que en esta región del mundo el debate sobre acuerdos comerciales o barreras, como la relación Unión Europea–Mercosur o las discusiones ambientales; pierde centralidad frente a una prioridad clara: garantizar el abastecimiento de alimentos. “Aquí son muy conscientes de que necesitan comida y de que hay que facilitar el ingreso de productos, de la manera más rápida y eficiente posible”, explicó.
Finalmente, Breitschmitt subrayó la fortaleza de la oferta argentina y regional para atender mercados diversos. Desde cortes de alta calidad hasta menudencias y subproductos, la carne vacuna permite una segmentación que se adapta a las preferencias de cada destino. En esa lógica, el Mercosur aparece con oportunidades claras para seguir creciendo en el comercio internacional, en un mundo que mantiene firme su demanda por proteínas animales.



