En un contexto donde la eficiencia productiva es determinante para la rentabilidad, la recría intensiva a pasto se posiciona como una herramienta clave para mejorar la producción de kilos de carne sin elevar significativamente los costos, explicó Juan Moreno, integrante del equipo comercial de Granusa, al analizar estrategias aplicadas en sistemas productivos del país.
“El foco es mantener la línea de crecimiento del animal después del destete, logrando buena ganancia de peso, pero a bajo costo”, señaló. En ese sentido, indicó que la recría es una etapa estratégica, donde el animal presenta alta eficiencia biológica y menores requerimientos en comparación a otras fases.
Moreno explicó que el trabajo técnico comienza con una evaluación integral del establecimiento. “Primero hacemos una visita al campo, analizamos el sistema productivo y entendemos la forma de trabajo para ajustar la estrategia más conveniente”, afirmó.
A partir del diagnóstico, se definen las herramientas productivas y nutricionales más adecuadas, priorizando siempre la utilización del pasto como base del sistema y evitando complejidades operativas.
Si bien el pasto es el eje de la recría, Moreno advirtió que no siempre cubre todos los requerimientos del animal. “El productor muchas veces ve el pasto verde y cree que tiene todo, pero siempre hay algo que corregir”, indicó.
En ese contexto, la suplementación se ajusta según el objetivo de ganancia de peso. “Nosotros tenemos una ganancia objetivo, el animal tiene un requerimiento y hay que cubrirlo para lograr ese resultado”, explicó.
Además, destacó que cada establecimiento requiere un enfoque particular. “La dieta de un campo es diferente a la de otro, cada sistema y cada región cambian las decisiones”, sostuvo.
Uno de los pilares del sistema es la utilización de insumos producidos dentro del propio establecimiento. “Trabajamos con lo que el campo genera, como heno o silaje, y luego complementamos con otros insumos para balancear la dieta”, detalló.
En el caso del Chaco, también resaltó el uso de microminerales como estrategia de bajo costo. “Corregimos solamente lo que es deficiente, eso permite ahorrar mucho y mantener la eficiencia”, explicó.
Este enfoque permite sostener un sistema productivo competitivo, maximizando el uso de recursos propios y reduciendo la dependencia de insumos externos.
Moreno también subrayó el rol de la genética dentro del sistema. “La genética es el motor, es la predisposición del animal. Con la nutrición lo que hacemos es hacer trabajar ese motor”, afirmó.
En ese sentido, advirtió que una mala base genética puede limitar los resultados, incluso con una buena estrategia nutricional.
Finalmente, destacó la importancia del acompañamiento técnico para lograr resultados sostenibles. “Todo comienza con el diálogo y la visita al campo. Ahí entendemos el sistema y evaluamos qué es viable en lo productivo y en lo operativo”, indicó.
Además, remarcó que no existen recetas únicas. “Cada categoría, cada campo y cada región son diferentes, y hay que ajustar la estrategia en función de eso”, concluyó.


