En un escenario donde el costo de la reposición se mantiene elevado, la eficiencia productiva pasa a ser determinante para sostener el negocio ganadero, explicó Víctor Smith, integrante del equipo comercial de Granusa.
“Estamos hablando de que el 60% al 70% de un animal gordo representa en costo solamente la reposición, entonces vos tenés un 30% a 40% para poder trabajar la rentabilidad”, señaló.
En ese contexto, aclaró: “La única forma de diluir ese costo es ganar la mayor cantidad de peso al menor costo y en el menor tiempo posible”.
Smith remarcó que el foco debe estar en mejorar la eficiencia biológica del animal y no en aumentar el gasto. “No se trata de gastar más, sino de invertir bien”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que el pasto continúa siendo la base del sistema, pero con un enfoque más técnico: “El pasto es la mejor estrategia que existe, pero no es solo largar y esperar que el animal crezca, hay que estructurar el desarrollo para lograr una mejor carcasa y más eficiencia en la terminación”.
También hizo hincapié en el manejo como eje central del sistema productivo. “La base de la pirámide siempre es el manejo, y es lo que menos caso le hacemos”, indicó, al referirse a aspectos como la organización del personal, el movimiento de la hacienda y el uso eficiente de los recursos. “Muchas veces se busca genética, pero se descuida el manejo”, agregó.
En relación a la nutrición, explicó que no basta con tener pasto disponible, sino que es necesario entender su calidad, especialmente en etapas de transición. “Hoy estamos en pastos que van secándose, y la calidad disminuye mucho, aunque se vean verdes”, advirtió.
En ese sentido, sostuvo que es clave ajustar la carga y aplicar suplementación estratégica, ya que “muchas veces el productor observa el pasto verde y cree que está bien, pero le faltan nutrientes para optimizar la ganancia de peso”.
Además, remarcó la importancia de monitorear el comportamiento del forraje a lo largo del año, entendiendo que cada etapa requiere decisiones distintas.
Uno de los puntos más sensibles es el destete, etapa que identificó como una de las principales pérdidas económicas. “Es donde más el ganadero pierde plata. Un ternero puede bajar 10 a 20 kilos, y eso hoy representa hasta 600.000 guaraníes por cabeza”, afirmó.
Frente a esto, indicó que existen herramientas para mitigar ese impacto, como el destete precoz y el creep feeding, que permiten sostener el crecimiento del animal. “Se puede paliar tranquilamente con un balanceado y lograr que el ternero no pierda ese peso”, explicó.
Además, destacó una lógica económica central del sistema: “Es más barato hacer ganar peso a un ternero que recuperar una vaca. El kilo de ternero vale prácticamente el doble”.
En un contexto donde la cría vuelve a ganar protagonismo, el objetivo es claro: “Tenemos que producir más terneros por vaca y mayor kilogramo por ternero”, planteó.
Por último, Smith subrayó la importancia de ajustar el sistema productivo en base a información técnica y a las condiciones del mercado. “Si seguimos haciendo siempre lo mismo, no vamos a tener resultados diferentes”, concluyó.


