×

Reposición, zafra de terneros y tipo de cambio: la mirada de Fernando Ortíz sobre el negocio ganadero

  • Compartir

Reposición, zafra de terneros y tipo de cambio: la mirada de Fernando Ortíz sobre el negocio ganadero

El mercado de la reposición atraviesa un momento de alta expectativa de cara al inicio de la zafra de terneros 2026, impulsado por la aparición de los primeros animales Carimbo 6, una demanda sostenida por calidad y un escenario en el que la cría vuelve a posicionarse como el eje estratégico del negocio ganadero.

Así lo analizó Fernando Ortíz, director de Sola Marca, quien destacó a Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM que el mercado está enviando señales claras de fortaleza, pero también plantea desafíos que obligan a una lectura fina de las variables económicas.

Ortíz señaló que el interés por la reposición responde a una combinación de factores estructurales. Por un lado, una menor oferta proyectada de animales para faena durante el 2026, producto de una menor invernada en el ciclo anterior; por otro, una mayor competencia por la hacienda, con nuevos actores que comienzan a disputar animales para terminación. “Eso va a obligar a que la relación entre el precio del gordo y la reposición se vaya acomodando. El mercado se ajusta solo, para arriba o para abajo, pero siempre termina marcando el equilibrio”, explicó.

ypoti

En ese contexto, consideró que la zafra de terneros se encamina a ser muy activa y con valores claramente superiores a los del primer semestre de 2025. Según su visión, las referencias actuales ya se ubican en niveles similares a los del segundo semestre del año pasado, cuando se alcanzaron valores históricamente altos para la reposición. “El ternero cabecera va a tener una referencia más alta que la del año pasado. Hoy el mercado ya está mostrando precios del orden de los 23.000 a 25.000 guaraníes por kilo, lo que confirma que la cría está atravesando un muy buen momento”, afirmó.

Ortíz remarcó que esta coyuntura está incentivando al productor a tomar decisiones de largo plazo, con un fuerte foco en la recomposición del stock. “La consigna hoy es aumentar el hato. Eso se logra reteniendo hembras, invirtiendo en genética, en inseminación y en nutrición. No es un proceso inmediato: lo que se hace hoy se ve reflejado recién en tres o cuatro años”, subrayó.

Uno de los puntos centrales de su análisis fue la relación entre la reposición y el ganado gordo, especialmente para el invernador que busca cerrar el ciclo productivo hasta la industria.

En ese sentido, reconoció que el negocio presenta números ajustados y que la rentabilidad depende de cómo se ordenen las distintas variables del mercado. “Si hay menos oferta de animales para faena y más competencia por la hacienda, es lógico que el precio del gordo tenga que acompañar para que el sistema funcione”, sostuvo.

El tipo de cambio aparece como otro factor determinante en el análisis. Ortíz recordó que la fuerte caída del dólar frente al guaraní durante el segundo semestre del año pasado impactó directamente en el resultado del invernador, que llegó a perder entre un 15% y un 20% del valor de su producto medido en moneda local. “Es una variable que no está bajo el control del productor, pero que condiciona fuertemente la rentabilidad”, explicó.

En ese marco, planteó la necesidad de avanzar hacia esquemas que otorguen mayor previsibilidad al negocio. “La invernada ya está totalmente indexada al dólar porque termina en la industria, donde los precios se fijan en esa moneda. No sería extraño que, en el corto o mediano plazo, también los terneros comiencen a cotizar directamente en dólares, para darle más previsibilidad a toda la cadena”, reflexionó.

Con una cría fortalecida, una zafra que promete ser dinámica y un mercado que busca reordenar la relación entre reposición y gordo, el 2026 se perfila como un año clave para el negocio ganadero, donde la lectura del mercado y la previsibilidad serán determinantes para la toma de decisiones.