El crecimiento del rubro ovino en Paraguay enfrenta un punto de inflexión: transformar el posicionamiento genético alcanzado en los últimos años en volumen comercial de carne.
Rubén Morel, asesor ovino, en entrevista con Valor Agregado por Radio Asunción 1250 AM, analizó el desafío de retener vientres y aumentar la producción de corderos frente a una demanda que se expande tanto en el mercado interno como en el exterior, con la reciente apertura de Emiratos Árabes Unidos.
Morel sostuvo que el objetivo histórico de las asociaciones fue consolidar un rubro rentable y con capacidad de dejar dividendos, y consideró que hoy el sector está “por buen camino”. “Lo dicen los mercados, tanto el interno como el externo, que cada vez muestran más interés por la producción de Paraguay”, afirmó.
En ese contexto, señaló que el gran desafío pasa por multiplicar la base productiva. “Hay que trabajar para que esa cantidad de vientres, esa cantidad de hembras que tenemos en el país, se pueda duplicar y tal vez triplicar. Ese es el desafío”, subrayó. Para ello, indicó que será clave articular mecanismos financieros que acompañen el proceso de expansión y retención de hembras.
El asesor remarcó que el horizonte del ovino en Paraguay “no tiene techo”, tanto desde el punto de vista productivo como en la incorporación de tecnología reproductiva y mejora en los sistemas de manejo. Sin embargo, reconoció que el mercado está exigiendo volumen y que el país aún no alcanza la escala necesaria. “Estamos haciendo un negocio de volumen y eso es lo que requiere el mercado, y todavía no lo estamos consiguiendo, pero estamos por buen camino”, expresó.
Uno de los cambios visibles en el campo paraguayo es la integración del ovino con el bovino en los mismos potreros, una práctica ya extendida en otros países de la región. “Hoy uno va al campo y ve al ovino pastoreando con el bovino, cosa que antes no se veía. Son compatibles: lo que come el bovino no lo come el ovino. Es un rubro que se puede asociar sin problemas y los dos son productivos”, explicó. Esta complementariedad permite diversificar ingresos dentro de los establecimientos y aprovechar mejor los recursos forrajeros.
Para Morel, la coyuntura actual está generando mayor conciencia entre los productores sobre la importancia de profesionalizar la majada comercial. “Tenemos que retener vientres y ser eficientes en la parte reproductiva para lograr la producción que hoy el mercado ya nos está exigiendo. No es que apareció el mercado y todavía no tenemos la producción que ellos están precisando”, advirtió.
El especialista consideró que el momento es propicio para consolidar al ovino como una alternativa válida dentro de la producción pecuaria. “El rubro ovino es un rubro alternativo muy válido. Es cuestión de ponernos la camisa y el pantalón de trabajo y salir a producir”, enfatizó.


