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Retener vientres y profesionalizar el manejo: la hoja de ruta del ovino para crecer en exportación

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Retener vientres y profesionalizar el manejo: la hoja de ruta del ovino para crecer en exportación

La reciente apertura de nuevos mercados para la carne ovina marca un punto de inflexión para el rubro en Paraguay. Con la exportación ya en marcha, el gran desafío pasa ahora por aumentar la oferta de materia prima, fortaleciendo la retención de vientres y el crecimiento de las majadas comerciales, afirmó Mustafá Yambay, gerente general de Ferusa Ganadera, quien sostiene que el país tiene por delante una oportunidad histórica para consolidarse como productor de carne ovina de calidad.

Entrevistado en Valor Agro, Yambay dijo que durante años el sector convivió con la incógnita de qué debía llegar primero: la majada comercial o la industria exportadora. “Esa pregunta hoy está respondida con la aparición del frigorífico que apuesta al ovino”, indicó, en referencia al inicio de las faenas con destino internacional por parte de Frigorífico Victoria.

Sin embargo, advirtió que la industria hoy enfrenta una limitante clave: la falta de volumen sostenido. “El frigorífico está imposibilitado de cerrar contratos porque no tiene seguridad en materia prima. Ese es el gran desafío del rubro”, remarcó.

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En ese contexto, el crecimiento del stock ovino no pasa por la importación masiva de vientres comerciales, una alternativa que hoy resulta poco viable desde lo económico. “El costo sanitario y el flete terminan siendo incluso más caros que el valor del animal en origen”, explicó Yambay. Por eso, la estrategia debe centrarse en mejorar lo que ya existe puertas adentro: elevar los índices productivos y reproductivos de las majadas locales.

El gerente de Ferusa es claro al señalar que la brecha está en el manejo. “El ovino tiene que manejarse con índices de 80 a 90% de preñez y destetar al menos el 100%, aprovechando su capacidad mellicera y trillicera. Eso hoy no sucede en las majadas grandes, que siguen con manejos extensivos y poca atención”, sostiene.

Para Yambay, sin cambios en la rutina diaria del campo, es imposible aspirar a escalar la producción y abastecer un mercado que empieza a demandar camiones completos de corderos.

La profesionalización del recurso humano aparece como otro eje central. “Tenemos que invertir en capacitación y extensión, porque el mercado está y nos exige crecer”, subrayó. En su visión, recién cuando el productor logra ordenar sus índices y demostrar que el ovino produce de manera eficiente, tiene sentido pensar en herramientas financieras para acelerar la retención de vientres. “El ovino hoy se puede comprar financiado y pagarse solo, siempre y cuando produzca”, aclaró.

Mustafá Yambay, gerente general de Ferusa Ganadera. Foto: Eugenia Villalba

Desde el punto de vista comercial, Yambay reconoce que hoy el ovino es, en muchos establecimientos, una actividad complementaria. Con valores en torno a los 35.000 guaraníes por kilo carcasa, la rentabilidad depende de la escala. “Con volumen, es un negocio rentable. Y hoy tenemos el aliento para que deje de ser complemento y pase a ser una actividad principal, gracias a la exportación”, afirmó.

Mirando hacia adelante, el Directivo de Ferusa ve con optimismo el inicio de la zafra de ferias y la mayor oferta de vientres comerciales seleccionados, lo que facilita el ingreso de nuevos productores al sistema. Al mismo tiempo, plantea desafíos pendientes, como sincerar el número real de ovinos a nivel país y encontrar una salida comercial para las categorías adultas, aspectos clave para darle previsibilidad a la cadena.

“Estamos muy cerca de poder proyectar en serio al ovino paraguayo. El mercado externo es enorme y nos está esperando. Ahora depende de nosotros, de mejorar el manejo, retener vientres y animarnos a producir en escala”, concluyó Yambay, sintetizando la hoja de ruta de un rubro que busca consolidarse como nuevo protagonista del negocio cárnico nacional.