La apertura del mercado de Emiratos Árabes Unidos, que se suma a Israel como destino de la carne ovina paraguaya, marca un nuevo punto de inflexión para el sector.
En un contexto de demanda global firme, precios atractivos y fluidez comercial, el principal desafío pasa hoy por incrementar el número de vientres para impulsar las majadas comerciales, condición clave para producir más corderos pesados con destino a exportación.
Para el presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (APCO), Luis Salinas, en el país “estamos disfrutando de este momento como especie y como asociación. Son 45 años de trabajo en genética y producción de carne que hoy encuentran un respaldo claro en el mercado”, señaló al destacar que la combinación de Israel y Emiratos Árabes Unidos permite completar la res y mejorar el valor del negocio.
De acuerdo con el titular de la APCO, los valores actuales de la carne ovina rondan los US$ 5,10 a 5,20 por kilo carcasa, niveles que considera “interesantes” y con potencial de mejora a medida que el mercado gane continuidad. Sin embargo, advirtió que el crecimiento no está limitado por la demanda, sino por la capacidad de producción.
“El gran desafío es encontrar ovinos comerciales, pesados, listos para faena. Cumplir un primer embarque no es complicado, el problema viene después, con la reposición”, explicó.
En ese sentido, Salinas remarcó que la ecuación del negocio hoy exige volumen y regularidad, algo que todavía cuesta sostener por la escasez de vientres. “Hoy entregás 500 corderos, pero al mes siguiente hay que pelear mucho más para reponerlos. Ahí está el cuello de botella”, subrayó.
Majadas comerciales: la pieza que falta
El Presidente de la APCO fue claro al señalar que Paraguay cuenta con una base genética sólida, reconocida incluso a nivel regional. “Estamos exportando genética ovina paraguaya, animales en pie de razas como Santa Inés, a países tradicionalmente ovinos como Argentina y Uruguay. Eso habla del nivel que alcanzamos”, destacó.
Sin embargo, insistió en que ese avance debe complementarse con el desarrollo del rebaño comercial. “La genética es un pilar fundamental para producir carne, pero sin majadas comerciales fuertes no hay volumen. Hoy tenemos muy bien desarrollada la genética; ahora el desafío es unir eso con más vientres y más producción de corderos”, afirmó.

Consultado sobre la posibilidad de importar vientres como solución rápida, Salinas llamó a la cautela. Si bien reconoció que es una alternativa, advirtió sobre los riesgos sanitarios, climáticos y de adaptación.
“Traer hembras de países con climas distintos y adaptarlas a temperaturas de 45 o 50 grados no es sencillo. Hay que analizar rusticidad y adaptación. No sé si es la mejor solución”, reflexionó.
En contrapartida, planteó como estrategia más sostenible la retención y recuperación de vientres a nivel local, fortaleciendo el rodeo nacional de hembras. “Nos falta levantar el número de vientres a nivel general. Ahí está la clave para no estancarnos”, enfatizó.
Finalmente, Salinas destacó el trabajo conjunto que viene impulsando la APCO con asociaciones del interior, bajo el paraguas de APCO Paraguay, para coordinar esfuerzos entre productores, industria y genética, en un momento donde el mercado internacional acompaña.
“Tenemos demanda, tenemos precios y tenemos genética. Ahora necesitamos producir más. Si logramos unir esos factores, el ovino paraguayo tiene un enorme camino por delante”, concluyó.



