La reciente detección del virus de fiebre aftosa serotipo SAT1 en China volvió a instalar el debate sanitario a nivel global, pero en Paraguay la reacción tuvo un mensaje claro y directo desde el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa): en el escenario actual, la vigilancia epidemiológica resulta más eficaz y eficiente que la vacunación frente a serotipos que no circulan en la región.
A través de una comunicación oficial, el organismo sanitario puso el foco en la base técnica que sustenta su estrategia. Recordó que el virus de la aftosa cuenta con siete serotipos —O, A, C, SAT1, SAT2, SAT3 y Asia 1—, pero que en las Américas históricamente solo estuvieron presentes los serotipos O, A y C, mientras que los SAT nunca circularon en esta parte del mundo.
Sobre esa evidencia, Senacsa enfatizó que el riesgo de introducción de estos serotipos exóticos en Paraguay es “extremadamente bajo”, una condición que se ve reforzada por los sistemas de vigilancia epidemiológica que el país ha consolidado durante décadas.
En ese sentido, el mensaje institucional va más allá de lo descriptivo y se posiciona claramente en el plano estratégico. “En el contexto actual, es técnica y económicamente más eficaz reforzar la vigilancia, la detección precoz y la capacidad de respuesta, antes que la vacunación contra estos serotipos”, sostiene el material difundido por el organismo.
Esta definición se da en un momento clave, donde Paraguay analiza avanzar hacia un cambio de estatus sanitario en fiebre aftosa, con la posibilidad de transitar hacia un esquema sin vacunación. Para Senacsa, la evolución del sistema sanitario, sumada a la ausencia histórica de ciertos serotipos en la región, permite replantear el enfoque tradicional.
Sin embargo, la aparición del SAT1 en China introduce un elemento de contexto que no pasa desapercibido. El hecho de que un serotipo hasta ahora confinado a África haya logrado expandirse hacia Asia confirma que la dinámica de las enfermedades transfronterizas está cambiando.
Aun así, desde el organismo sanitario paraguayo el énfasis se mantiene firme: más que ampliar esquemas de vacunación frente a riesgos teóricos, la prioridad pasa por sostener y fortalecer los sistemas de control, monitoreo y respuesta rápida.
El planteo no es menor. Paraguay ha construido su posicionamiento internacional con un sistema sanitario sólido, que le permitió acceder a mercados exigentes y sostener precios competitivos en la exportación de carne.
Hoy, con un escenario global más dinámico, Senacsa busca dar un paso más en esa evolución, apoyándose en la premisa de que la eficiencia sanitaria no depende únicamente de la vacunación, sino de la capacidad integral del sistema para anticipar, detectar y contener cualquier eventual riesgo.


