El senador colorado Colym Soroka cuestionó con dureza el funcionamiento del mercado de la carne en Paraguay y apuntó directamente contra la industria frigorífica, en un contexto donde las plantas volvieron a ajustar los precios del ganado y reducen los niveles de faena, mientras el escenario internacional sigue mostrando valores firmes para la proteína.
Durante su intervención, el legislador planteó un ejemplo numérico para evidenciar lo que considera una fuerte distorsión en la cadena de valor. “Un novillo de 400 kilos, con descuentos de báscula, termina dejando al productor alrededor de Gs. 6,5 millones”, señaló, al tiempo de remarcar que ese mismo animal, ya industrializado, genera valores significativamente superiores en la cadena comercial.
“Ese novillo rinde unos 220 kilos en carcasa y a Gs. 48 mil el kilo estamos hablando de más de Gs. 10 millones. Y en góndola el consumidor paga entre Gs. 80 mil y 90 mil el kilo. Para demostrarle a la población paraguaya que el que menos gana es el productor”, afirmó.
Las declaraciones se dan en un momento particularmente sensible para el mercado ganadero, donde operadores consultados por Valor Agro coinciden en que la industria viene ajustando su estrategia de compra, con menor presión sobre la demanda y faenas más cortas, en línea con una oferta que sigue siendo limitada.
En paralelo, el contexto internacional continúa sosteniendo valores firmes para la carne vacuna, lo que alimenta la discusión sobre la transmisión de precios a lo largo de la cadena.
Soroka fue más allá y elevó el tono contra el sector industrial, al señalar que existen prácticas que podrían estar afectando el funcionamiento competitivo del mercado.
“Acá hay cinco frigoríficos que le meten el dedo en la garganta a nuestra gente. Esto no es populismo, son unos abusadores”, expresó, y recordó que él mismo presentó una denuncia ante la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom), cuyo proceso sigue en curso.
La investigación abierta por el organismo busca determinar si existen prácticas anticompetitivas en el mercado de compra de ganado, incluyendo posibles acuerdos, restricciones o abuso de posición dominante. El proceso involucra a siete frigoríficos y tiene un plazo estimado de 180 días para arribar a conclusiones.
El trasfondo de este análisis se vincula con un mercado que presenta altos niveles de concentración industrial, lo que podría incidir en la formación de precios tanto para el productor como para el consumidor.añ
El senador también vinculó el tema con el impacto social del precio de la carne, señalando que el consumo interno se está viendo afectado.
“Se volvió un artículo de lujo comer carne en el Paraguay. Y no debería ser así”, sostuvo, aunque aclaró que no está a favor de la fijación de precios, sino de un mayor control ante posibles abusos.
En ese sentido, remarcó que su postura apunta a defender al productor, a quien definió como el eslabón más sacrificado de la cadena. “Si el productor ganaba, me callaba, porque es el que se sacrifica todos los días”, afirmó.
Las declaraciones de Soroka se insertan en un momento de alta sensibilidad para la ganadería paraguaya, con una oferta restringida de ganado, una industria que busca recomponer márgenes y un mercado internacional que continúa valorizando la carne.
Mientras tanto, el resultado de la investigación de la Conacom será clave para determinar si las tensiones actuales responden exclusivamente a factores de mercado o si existen distorsiones estructurales en el funcionamiento de la cadena.


