El mercado internacional de la carne vacuna transita 2026 en un escenario de firmeza poco habitual en términos históricos. Los precios se mantienen elevados, la oferta global continúa ajustada y los grandes importadores siguen necesitando volumen.
Para el empresario argentino y CEO de Inversora Juramento, Miguel De Achával, el momento es claro: “Estamos en valores históricamente altos”, afirmó al analizar el comportamiento del negocio cárnico en el plano internacional.
La combinación de una fuerte caída del stock bovino en Estados Unidos, ajustes productivos en varios países exportadores y una demanda que no cede del todo ha configurado un mercado sostenido.
De Achával explicó a Valor Agregado Uruguay que el escenario actual no responde a un boom puntual, sino a una restricción estructural de oferta que viene acumulándose en los últimos años. “Hoy el mundo necesita carne, y la necesita ya. No estamos hablando de cambiar lo que producimos, sino de abastecer con lo que tenemos”, señaló.
El caso estadounidense es central en esta dinámica. Con uno de los rodeos más bajos de las últimas décadas, el principal importador mundial de carne magra para industria está obligado a salir al mercado internacional para completar su abastecimiento. “Estados Unidos necesita carne magra, y la necesita en volumen. Eso sostiene el mercado”, sostuvo el empresario, remarcando que el consumo interno norteamericano continúa firme, especialmente en productos procesados como hamburguesas.
En este contexto, el comercio global opera con cierta tensión competitiva entre los proveedores tradicionales del Mercosur y Oceanía, aunque sin una expansión significativa de la producción regional.
Para De Achával, el equilibrio actual no es casual. “No estamos viendo una expansión fuerte de oferta en Sudamérica. Nadie está aumentando masivamente su stock. Eso ayuda a que el mercado se mantenga”, explicó.
Sin embargo, el ejecutivo también llamó a la prudencia. Si bien los precios son altos, el negocio no está exento de límites. La carne vacuna compite cada vez más con proteínas de menor costo, como el cerdo y el pollo, especialmente en mercados sensibles al precio. “La carne vacuna tiene un techo natural. No es una proteína barata y no lo va a ser”, afirmó, reconociendo que el crecimiento del consumo depende cada vez más de segmentos con mayor poder adquisitivo.
A pesar de ello, la lectura general para 2026 es positiva. No se observan señales de derrumbe ni de sobreoferta inminente. “El mercado está firme. No veo un cambio brusco en el corto plazo”, expresó De Achával, aunque advirtió que factores macroeconómicos globales o movimientos sanitarios pueden alterar rápidamente el equilibrio.


