En un momento donde el precio del ternero atraviesa uno de los mejores escenarios de los últimos años, las estrategias de suplementación aparecen como una herramienta clave para potenciar la producción de kilos y mejorar la rentabilidad de los sistemas de cría. Para Lucas Chagas, gerente técnico y comercial de Nutroeste, el actual contexto del mercado ganadero responde a un ciclo marcado por la fuerte faena de hembras registrada en los últimos años, lo que redujo el plantel de cría y, en consecuencia, la oferta de terneros.
Al mismo tiempo, la demanda global de carne se mantiene firme. “Estamos en una fase del ciclo donde la fábrica de carne quedó más ajustada frente a una demanda global creciente, y eso explica estos precios elevados del ternero, que probablemente se mantengan por un año y medio o dos años más”, afirmó a Valor Agro.
En este escenario, el especialista remarcó que el destete representa una etapa estratégica dentro del sistema productivo para capturar mayor valor. “Es el momento para intensificar el sistema de forma estratégica, siempre mirando los costos del productor. Desde la suplementación de la vaca para asegurar un buen estado reproductivo, hasta el trabajo con el ternero desde el pie de la madre, buscando maximizar su potencial de crecimiento”, explicó.
Según detalló, la etapa comprendida entre el nacimiento y la recría es una de las más eficientes en términos de conversión a peso vivo. Por eso, herramientas como el creep feeding permiten acelerar el crecimiento del animal y mejorar los resultados económicos del criador. “Es la fase del animal más eficiente en deposición de peso. Si intensificamos bien en este momento, el impacto productivo y económico es muy importante”, indicó.
Chagas ejemplificó que una estrategia bien aplicada de suplementación puede generar al menos 30 kilos adicionales por ternero en el mismo período productivo, o bien permitir adelantar el destete manteniendo un peso similar al tradicional. “Un creep feeding bien aplicado hoy te da por lo menos 30 kilos más en el ternero”, sostuvo.
Cuando esos kilos adicionales se traducen a valores de mercado, el impacto económico se vuelve significativo. Con precios del ternero que se ubican entre 24.000 y 30.000 guaraníes por kilo, el técnico explicó que esa mejora productiva puede significar un ingreso extra cercano a US$ 120 por animal. “Es una ganancia muy interesante para ser negligenciada. Recuperás toda la inversión y todavía duplicás el beneficio”, afirmó.
El especialista señaló que el costo de implementar la suplementación es relativamente bajo en comparación con el retorno obtenido. “En términos equivalentes, el productor puede invertir el valor de unos 15 kilos de ternero en el producto, y recibir al menos 30 kilos más en peso vivo. Es decir, recupera el capital invertido y obtiene un margen adicional”, explicó.
Además del beneficio económico directo, Chagas destacó que estas estrategias también aportan mejoras productivas dentro del sistema. Terneros más pesados y mejor desarrollados permiten anticipar etapas del ciclo, mejorar la sanidad y generar mayor eficiencia en la recría y terminación. “Tener animales más pesados nos da la posibilidad de adelantar uno o dos meses algunas etapas del sistema sin perder peso final”, señaló.
El técnico agregó que la incorporación de tecnologías nutricionales viene creciendo entre los criadores paraguayos, incluso en regiones donde históricamente la suplementación no era habitual. “Recorremos todo el país y vemos que cada vez más productores están adoptando estas herramientas. Cuando aplican la tecnología y perciben el retorno, difícilmente vuelven atrás”, afirmó.
En ese sentido, consideró que el actual momento del mercado representa una oportunidad para avanzar hacia sistemas de producción más intensivos y eficientes. “Es un buen momento para reflexionar estratégicamente sobre cómo invertir y producir más kilos. La intensificación bien planificada permite mejorar la rentabilidad y profesionalizar cada vez más los sistemas productivos”, concluyó.


