El comportamiento del tipo de cambio está instalado en el centro de la escena para la producción agropecuaria paraguaya. Con un dólar que retrocedió entre 15% y 18% respecto a los niveles con los que muchos establecimientos habían proyectado sus presupuestos, el inicio de 2026 combina buenos precios del ganado y clima favorable, pero con una fuerte incertidumbre cambiaria que impacta directamente en los márgenes.
En diálogo con Valor Agregado por Radio Asunción 1250 AM, Fernando Serrati, expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC), advirtió a Valor Agro que el principal foco de preocupación hoy no pasa exclusivamente por lo productivo, sino por la variable financiera que representa el dólar.
“En dólares estamos vendiendo 18% menos de lo que planificamos”, señaló, al recordar que cuando se elaboraron los presupuestos el tipo de cambio rondaba los G. 8.000, mientras que actualmente se ubica en torno a G. 6.500.
La estructura económica de la mayoría de los establecimientos exportadores expone con claridad el problema: los ingresos se generan en dólares, pero los costos operativos, salarios, servicios, insumos locales; se pagan en guaraníes. En un escenario de apreciación del guaraní, esa ecuación pierde equilibrio.
“Ahora tenemos un dólar de 6.500 y un promedio proyectado por el Banco Central de 6.800 o 6.900 para los próximos meses. ¿Cuál va a ser el dólar con el que vamos a manejarnos? ¿Va a ser 6.500, 6.900 o va a caer otro 15%?”, planteó Serrati.
La falta de previsibilidad dificulta la planificación financiera y las decisiones de inversión. Si bien el precio de la reposición se mantiene firme y el negocio del gordo muestra dinamismo, el riesgo cambiario introduce una variable que puede modificar completamente el resultado final del ejercicio.
Presupuestar en guaraníes y vender con dólar conservador
Ante este escenario, la recomendación de Serrati apunta a fortalecer la gestión interna. Según explicó, no tiene conocimiento de medidas específicas impulsadas desde gremios o instancias oficiales para amortiguar el impacto cambiario, por lo que la herramienta principal pasa por el manejo fino del presupuesto.
“Estoy haciendo mi presupuesto en guaraníes y llevando mis ventas a un tipo de cambio de 6.500, 6.400 o 6.300. Estoy viendo cuál es el punto de equilibrio y hasta dónde puede caer el dólar”, detalló.
El análisis, explicó, permite distinguir si el problema es productivo o estrictamente financiero. En su caso particular, aseguró que no enfrenta un inconveniente productivo, lo que le daría margen para soportar una caída mayor del tipo de cambio, aunque con una consecuencia directa: postergar inversiones.
“Si mi problema no es productivo, puedo sostener una caída mayor, pero voy a estar dejando de hacer inversiones”, afirmó.
Cuidado con la rentabilidad futura
El riesgo, según la lectura planteada, es que un dólar persistentemente bajo termine afectando la capacidad de reinversión del sector, comprometiendo mejoras tecnológicas, ampliaciones o procesos de intensificación.
Por ello, el mensaje final estuvo dirigido a los productores: “Trabajen en el presupuesto, manejen sus gastos, sus costos y sus inversiones, y tengan cuidado con lo que está pasando”.
En un 2026 que comenzó con señales positivas desde el punto de vista climático y comercial, la evolución del tipo de cambio aparece como la variable clave a monitorear. Más allá del buen momento del mercado ganadero, la rentabilidad real del negocio dependerá, en gran medida, de cómo se mueva el dólar frente al guaraní en los próximos meses.


