El inicio de 2026 muestra señales claras de dinamismo en la ganadería paraguaya, con un mercado que combina buenos precios, fuerte demanda y decisiones estratégicas de los productores orientadas a recomponer y expandir los rodeos, comentó Bruno Wasmosy, quien trazó un panorama optimista tanto para el negocio como para la actividad genética.
Desde su visión, el escenario actual está marcado por un contexto favorable que impulsa la inversión en el campo. “Realmente la demanda está alta, los precios están muy altos. Nosotros recibimos llamados prácticamente todos los días para el tema de vaquillas”, señaló, destacando el protagonismo que está teniendo la categoría en un momento clave de la zafra.
En ese sentido, Wasmosy remarcó un fenómeno que se consolida en distintos puntos del país: la retención de vientres. “La retención y el crecimiento de vientres está fuertísimo”, afirmó, vinculando este comportamiento con el buen momento del precio de la carne, que actúa como motor de las decisiones productivas.
A su entender, este proceso es clave para sostener el crecimiento del negocio a mediano plazo, en un contexto donde la oferta sigue siendo limitada.
Uno de los indicadores más claros del momento que atraviesa el sector es la aceleración en la demanda de genética. Wasmosy destacó que el año comenzó con un ritmo de ventas inusualmente alto. “Estamos en abril y ya vendimos casi el 50% de los toros que solemos vender en un año”, comentó, reflejando el interés de los productores por incorporar reproductores en sus sistemas.
Este comportamiento no solo confirma el buen momento del negocio, sino también una mayor conciencia sobre la importancia de la genética como herramienta productiva. “Estamos trabajando para poner a disposición lo mejor de lo mejor, que es lo que siempre buscamos como Goya y como Taurus”, sostuvo.
La medición como base de la mejora productiva
En paralelo a este escenario de alta demanda genética, Bruno Wasmosy puso el foco en un aspecto estructural para el crecimiento de la ganadería: la generación de información. Durante una recorrida por la central de pruebas del Centro Genético Taurus, remarcó que el salto productivo del sector estará cada vez más ligado a la capacidad de medir.
“Medir es algo demasiado importante para poder tomar decisiones genéticas y mejorar la ganadería nacional”, afirmó, subrayando que la evaluación objetiva de los animales permite reducir la incertidumbre y orientar mejor las inversiones dentro del sistema productivo.
La central de pruebas, impulsada inicialmente con animales de la raza Nelore, se posiciona como una herramienta concreta para generar datos en condiciones reales de campo. El sistema evalúa el desempeño de los toros en pasturas, con acompañamiento nutricional y mediciones periódicas que permiten identificar los individuos más eficientes.
“Esto te va a ayudar a tomar decisiones sobre qué tipo de toro, qué genética o qué semen usar”, explicó Wasmosy, destacando que el proyecto tiene como objetivo ampliarse a otras razas en función de los resultados obtenidos.
El enfoque cobra especial relevancia en un contexto donde la eficiencia productiva es determinante. La necesidad de producir más terneros, mejorar los índices reproductivos y aumentar los kilos de carcasa posiciona a la genética —respaldada por datos— como uno de los principales motores del negocio. “De acá van a salir animales que te van a dar un retorno económico. Ese es el objetivo de todos”, concluyó.


