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ARP advierte por el tipo de cambio y el impacto negativo en la rentabilidad del productor

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ARP advierte por el tipo de cambio y el impacto negativo en la rentabilidad del productor

La Asociación Rural del Paraguay (ARP) volvió a manifestar su preocupación por la fuerte apreciación del guaraní frente al dólar y los efectos negativos que esta situación está generando sobre la rentabilidad del sector productivo, en particular de la ganadería orientada a la exportación.

En diálogo con Valor Agregado, Jorge Dos Santos, miembro titular de la Comisión Directiva y tesorero de la ARP, señaló que la caída del tipo de cambio se aceleró en los últimos meses sin que se registrara una intervención del Banco Central del Paraguay, lo que profundizó el impacto sobre los márgenes del productor.

“Lo que nos pasó fue una caída muy brusca del dólar y sin intervención. Es raro, porque cuando la moneda subió mucho, el Banco Central intervino usando reservas. Hoy no salió a sostener el dólar y eso perjudica seriamente al sector exportador”, afirmó Dos Santos.

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Desde la ARP advierten que, si bien los precios internacionales de la carne se han mantenido firmes e incluso con algunas subas, la pérdida por tipo de cambio ha sido mayor y no logró ser compensada por esos valores.

“La disminución del tipo de cambio es mayor a lo que los precios han compensado. Esto golpea directamente la rentabilidad del productor, pero además no ha sido beneficioso para el consumidor, que sigue pagando productos caros en los puntos de venta”, explicó.

El dirigente remarcó que el problema no es exclusivo de Paraguay y que se observa también a nivel regional, influenciado por la política monetaria internacional y la baja de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos, aunque subrayó que el ajuste local fue especialmente abrupto.

Desfasaje entre venta y reposición

Otro de los puntos críticos señalados por Dos Santos es el descalce que enfrenta el productor ganadero entre la venta del ganado gordo, que se realiza en dólares, y la compra de la reposición, que se paga en guaraníes, en un contexto de fuerte valorización de los terneros.

“Hoy el productor entra al negocio de la invernada ya con un margen negativo de alrededor de un millón y medio de guaraníes por cabeza. El primer millón y medio que produzca es solo para recuperar lo que invirtió”, advirtió.

En un escenario de zafra de terneros que se proyecta “muy caliente” por la menor oferta y la firme demanda, este desfasaje cambiario, sumado a una relación flaco-gordo ajustada, incrementa la volatilidad y la incertidumbre del negocio.

“Esto genera una aversión al riesgo razonable. Cuando aumenta mucho la volatilidad y el riesgo, el negocio deja de atraer capital”, sostuvo.

Jorge Dos Santos, directivo de la ARP Central.

Expectativa de medidas y señales oficiales

Consultado sobre la posibilidad de que el Banco Central o el Gobierno adopten medidas para corregir el escenario, Dos Santos fue cauto. Señaló que, hasta el momento, el mensaje oficial ha sido dejar que el tipo de cambio “flote” sin intervención.

“Hemos tenido conversaciones, pero no hay una comunicación formal de que esto vaya a cambiar en el corto plazo. No tengo muchas expectativas de que la situación se modifique, a menos que haya una presión muy importante sobre la zafra”, indicó.

Desde la ARP aseguran que el diálogo con las autoridades es permanente, aunque reconocen que por ahora no se visualizan cambios significativos en la política cambiaria.

Rentabilidad como clave para invertir y producir más

Finalmente, Dos Santos vinculó directamente el tema cambiario con la discusión sobre la recomposición del stock ganadero y la producción de más terneros. Si bien valoró la voluntad del Gobierno de impulsar líneas de crédito, como el programa de retención de vientres de la AFD, consideró que el eje central sigue siendo la rentabilidad.

“Me pueden dar el mejor crédito del mundo, pero si el negocio no es rentable y después no puedo pagar el préstamo, es peor. La inversión va a llegar cuando el negocio sea atractivo”, remarcó.

En ese sentido, advirtió que, con márgenes bajos y mayor incertidumbre, la ganadería pierde competitividad frente a otras actividades, como la agricultura.

“Cuando mantenés una rentabilidad baja y aumentás mucho el riesgo, el negocio deja de ser sostenible. Hay gente que está saliendo de la ganadería y pasando a la agricultura, porque hoy no le cierra”, concluyó.