La ampliación del programa de Retención de Vientres no responde solo a una mayor demanda de crédito, sino a una lectura económica profunda del momento que atraviesa la ganadería paraguaya. Así lo explicó en Valor Agregado Carlos Ávalos, director de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), al detallar los fundamentos que llevaron a duplicar el fondeo del programa y a ajustar sus condiciones.
Desde su visión, el problema de fondo no fue únicamente climático, sino financiero y estructural: “En los últimos años, muchos productores tuvieron que desprenderse de sus vientres no porque quisieran, sino para poder cumplir con obligaciones”, señaló. Esa dinámica, sostuvo, terminó afectando directamente la capacidad productiva del país.
Ávalos remarcó que el programa fue diseñado para romper con la lógica del crédito de corto plazo, que muchas veces obliga al productor a vender activos estratégicos. “La clave era adaptar el financiamiento al ciclo ganadero, no al revés”, explicó.
Por eso, el esquema contempla dos años de gracia y un horizonte de hasta ocho años, permitiendo que las vaquillas financiadas entren en producción antes de que el crédito empiece a pesar en la estructura financiera del establecimiento. “Eso le da aire al productor y le permite cumplir con sus compromisos sin sacrificar el futuro”, afirmó.
La rápida colocación de los primeros USD 5 millones fue, para Ávalos, una señal contundente: “La demanda confirmó que el diagnóstico era correcto. Había una necesidad real de este tipo de herramienta”.
Ese comportamiento motivó no sólo la ampliación del fondo a USD 10 millones, sino también una revisión de los topes y segmentos. Según explicó, la AFD buscó priorizar a los pequeños y medianos productores, sin excluir a los de mayor escala, pero diferenciando tasas y condiciones.
“Los pequeños productores son los que más sufrieron el ajuste y los que más necesitan volver a reconstruir su rodeo”, indicó, al justificar tasas más bajas y topes ampliados para ese segmento.
Retención, no especulación
Consultado sobre el destino de los fondos, Ávalos fue claro: el programa no apunta a capital operativo ni a movimientos financieros de corto plazo. “El crédito está pensado exclusivamente para ampliar o retener el lote de cría”, explicó, detallando que el control se realiza a través de los registros productivos y sanitarios ante Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).
En ese sentido, aclaró que no es un programa limitado a la importación de vientres, sino que también permite operaciones dentro del mercado nacional, siempre que se verifique un aumento efectivo del rodeo reproductivo.
Para Ávalos, el impacto del programa debe medirse en el tiempo. “La retención de vientres no genera resultados inmediatos, pero es una inversión estratégica”, afirmó. En su análisis, sin una base sólida de cría, cualquier mejora de precios o de mercado termina siendo coyuntural.
“La ganadería necesita previsibilidad y herramientas que acompañen su lógica productiva. Este programa busca justamente eso: darle al productor la posibilidad de volver a crecer”, concluyó.



