Dirigentes rurales de la región coincidieron en que el entendimiento entre ambos bloques abre una oportunidad histórica para el agro del Mercosur y advirtieron que dilatar su implementación implicaría perder competitividad y previsibilidad.
La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, concretada el pasado sábado en Asunción, marca un punto de inflexión para el sector agropecuario regional. Así lo señalaron a Valor Agro (Grupo Agro del Sur) Jorge Andrés Rodríguez (Uruguay) y Martín Rapetti (Argentina), presidente y vicepresidente de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), quienes participaron activamente de los encuentros institucionales y destacaron el impacto estratégico del entendimiento.
Rodríguez subrayó el orgullo de representar al sector productivo del Mercosur en una instancia de esta magnitud y remarcó que el acuerdo debe entenderse como un punto de partida. “Se abren muchas oportunidades, pero también mucho trabajo por delante para mejorar nuestras cadenas productivas y fortalecer la competitividad exportadora del bloque”, afirmó.
En relación con las protestas de agricultores europeos, el titular de FARM consideró que responden en gran medida a desinformación, intereses sectoriales y problemas de comunicación. “Hemos dialogado con productores europeos para explicar cómo producimos, el cumplimiento de normas y estándares, y el bajo impacto que nuestros envíos generan en sus economías. Para nuestra región, en cambio, esta apertura representa una oportunidad clave de crecimiento”, sostuvo.
Consultado sobre la posibilidad de que la Unión Europea aplique salvaguardas, Rodríguez pidió cautela y foco en lo inmediato. “No podemos anticiparnos a escenarios que aún no están definidos. Hoy lo urgente es que el acuerdo se firme definitivamente, se apruebe con rapidez en los parlamentos y se generen las condiciones para empezar a trabajar”, señaló. En ese sentido, destacó que la eliminación de costos como la tasa consular en Uruguay y la tasa estadística en Argentina podría mejorar los precios que recibe el productor y fortalecer la competitividad regional.
Otro de los aspectos sensibles mencionados fue la distribución interna de cuotas, como la de carne vacuna. Rodríguez recordó que históricamente estas definiciones se resolvieron en base a criterios técnicos y antecedentes productivos, aunque reconoció que los cambios en los mercados y en la dinámica regional obligan a un análisis actualizado.
Por su parte, Rapetti resaltó el valor político y simbólico de los encuentros mantenidos por la delegación rural del Mercosur con autoridades europeas, entre ellas Ursula von der Leyen y António Costa. En ese marco, relató la entrega de un mate con bombilla y yerba orgánica como gesto representativo de la identidad regional. “Explicamos quiénes éramos, a quiénes representábamos y el significado cultural del mate como símbolo del Mercosur, incluso aclarando que la yerba era orgánica y libre de glifosato”, comentó.
Rapetti enfatizó además la magnitud del acuerdo alcanzado. “Estamos hablando de un mercado de casi 900 millones de personas, tras 25 años de negociaciones, avances y retrocesos. Por eso creemos que su trascendencia es incluso mayor de lo que hoy percibimos”, afirmó.
Ambos dirigentes coincidieron en que, si bien aún restan definiciones y etapas formales, el camino ya está trazado. “Tenemos que mirar lo que nos une y no lo que nos separa. El desafío ahora es avanzar en positivo y aprovechar esta oportunidad histórica para el campo del Mercosur”, concluyó Rapetti.



