En el marco de la firma histórica del Acuerdo Mercosur–Unión Europea, concretada el sábado pasado en Asunción, el secretario de la Sociedad Rural Argentina y coordinador de la Mesa de las Carnes, Carlos Odriozola, analizó el alcance del entendimiento para la ganadería argentina, con especial énfasis en el esquema de cuotas cárnicas y su distribución entre los países del bloque.
Odriozola señaló que, si bien el acuerdo abarca múltiples sectores estratégicos, en el caso de la carne vacuna el impacto económico no será inmediato ni disruptivo. Sin embargo, remarcó que el verdadero valor del acuerdo radica en la previsibilidad y en la consolidación del vínculo comercial con uno de los mercados más exigentes del mundo.
Uno de los puntos destacados por el dirigente argentino fue la eliminación progresiva del arancel de la Cuota Hilton, que pasará a tributar cero hacia el año 2030. “Es un alivio muy importante para un volumen histórico de exportación de carne de alto valor, que ya está plenamente integrado al negocio argentino con Europa”, afirmó.
Asimismo, puso el foco en la nueva cuota de 99.000 toneladas de carne vacuna acordada entre el Mercosur y la Unión Europea, que se dividirá entre producto enfriado y congelado. Según explicó, la asignación entre los países del bloque aún no está cerrada, pero se definirá en función de la past performance, es decir, el historial de exportaciones hacia el mercado europeo.
En ese contexto, estimó que Argentina podría acceder a entre el 25% y el 30% del total, en línea con su peso histórico como proveedor.
Consultado sobre la reacción del sector agropecuario argentino, Odriozola fue contundente: “Estas noticias hay que aplaudirlas”. Sostuvo que los procesos de apertura comercial e integración generan seguridad jurídica y mejores condiciones de negocio, algo que ya comienza a reflejarse en la ganadería, donde los valores del sector lograron recomponerse tras más de una década de atraso frente a la inflación.

No obstante, advirtió que el principal desafío no pasa por los mercados sino por la capacidad productiva. “Los mercados son muy atractivos, pero si no generamos más carne para abastecerlos, los vamos a ver pasar”, sostuvo. En ese sentido, llamó a trabajar en la eficiencia del stock, la mejora genética, el desarrollo de pasturas y, cuando sea necesario, en sistemas de suplementación y encierre, remarcando que la ganadería requiere planificación de mediano y largo plazo.
Respecto a las salvaguardas agrícolas incluidas en el acuerdo, reconoció la inquietud existente por la falta de definición de la letra chica, aunque consideró que se trata de herramientas habituales de protección para las producciones locales. Comparó la situación con la Unión Europea, donde la ganadería opera con altos niveles de subsidios y menor eficiencia productiva, frente a un Mercosur competitivo en costos, pero con una fuerte presión impositiva.
Finalmente, Odriozola indicó que el ingreso de carne del Mercosur también podría contribuir a moderar la inflación alimentaria en Europa. “Parte de la baja arancelaria beneficiará al exportador y parte quedará en destino, pero en conjunto ayudará a que los alimentos sean más accesibles para el consumidor europeo”, concluyó.



