La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea volvió a poner en primer plano uno de los temas más sensibles para el sector cárnico regional: la distribución de la cuota de 99.000 toneladas de carne vacuna con arancel preferencial. Para Mario Balmelli, presidente de la Comisión de Carnes de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), el nuevo escenario obliga a revisar el reparto del cupo con criterios actualizados y acordes a la realidad productiva y exportadora de cada país.
Balmelli recordó que las negociaciones comenzaron hace más de veinte años con expectativas muy superiores en volumen. En aquel momento, el Mercosur aspiraba a colocar más de 300.000 toneladas en el mercado europeo, cifra que con el paso del tiempo se fue ajustando hasta desembocar en el cupo actual. Aún así, subrayó que las 99.000 toneladas acordadas representan apenas alrededor del 1,5% del consumo total de carne de la Unión Europea, lo que, desde la visión del sector productivo, descarta un impacto negativo relevante sobre el mercado comunitario.
En relación con la distribución interna de la cuota, el dirigente señaló que el contexto cambió sustancialmente desde que se iniciaron las conversaciones. Países que hoy tienen un fuerte peso exportador no ocupaban la misma posición dos décadas atrás, mientras que otros atravesaron períodos de restricciones o cambios en su perfil comercial.
En ese marco, Balmelli sostuvo que Paraguay considera necesario avanzar hacia un reparto más equitativo, alineado con la participación actual de cada socio del Mercosur en el comercio regional de carne. “El Paraguay hoy exporta volúmenes similares a los de otros países del bloque, por lo que resulta lógico que aspire a una participación justa dentro del cupo”, planteó.
No obstante, remarcó que este debate siempre se dio, y debe seguir dándose, en un ámbito de diálogo y respeto, tanto en el Foro Mercosur de la Carne como a nivel político, aun sabiendo que las decisiones de estos espacios no son vinculantes.
Balmelli también llamó a poner la discusión en perspectiva. Recordó que el acuerdo todavía debe atravesar el proceso de aprobación parlamentaria, tanto en los países del Mercosur como en los 27 Estados miembros de la Unión Europea, y que recién luego comenzará un período de desgravación arancelaria progresiva que se extenderá por varios años. “Hay mucho camino por recorrer antes de que la cuota empiece a operar plenamente”, advirtió.
En paralelo, el Presidente de la Comisión de Carnes señaló la importancia de seguir con atención otros elementos asociados al acuerdo, como las salvaguardas y condiciones adicionales que podrían incidir en el comercio de carne. A su entender, el desafío para el Mercosur será actuar de forma coordinada para que esos mecanismos no terminen limitando el acceso efectivo al mercado europeo.
Con este nuevo marco, el sector cárnico paraguayo ve en la cuota europea una oportunidad estratégica, pero insiste en que su impacto real dependerá de cómo se distribuya y de la capacidad del bloque de garantizar reglas claras y previsibles. Para Balmelli, el objetivo final es que el acuerdo no solo sea histórico en lo político, sino también justo y funcional para los productores y la industria cárnica de la región.



