Paraguay mantiene firme su posición de alcanzar una distribución equitativa de las cuotas negociadas en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, especialmente en productos sensibles para el país como la carne vacuna. El canciller Rubén Ramírez Lezcano aseguró que el Gobierno no está reclamando concesiones especiales, sino una participación acorde a su condición de socio pleno y fundador del bloque regional.
“Nosotros no estamos pidiendo una dádiva ni un trato especial y diferenciado. Estamos pidiendo exactamente lo que nos corresponde como partes iguales de socios que somos desde la fundación del Mercosur”, afirmó el Ministro de Relaciones Exteriores.
La definición vuelve a poner en primer plano una negociación que todavía permanece abierta dentro del Mercosur. La Cancillería había informado oficialmente el 18 de agosto que los cuatro países aún no habían alcanzado un acuerdo sobre la metodología para distribuir los contingentes y que Paraguay sostiene como propuesta una participación equitativa del 25% para cada Estado Parte.
Uno de los principales puntos en discusión es la carne vacuna. El acuerdo contempla un contingente adicional de 99.000 toneladas anuales para el Mercosur, con un arancel preferencial del 7,5%, una vez completado el período de implementación. Del volumen total, 55% corresponderá a carne fresca o refrigerada y 45% a carne congelada.
Ramírez Lezcano reconoció que hasta el momento las conversaciones no permitieron cerrar posiciones. “No hemos llegado al acuerdo. Las negociaciones entre el sector privado se tornan complejas y entre nuestros técnicos, difíciles. Pero yo les aseguro que nuestro país persigue aquello por lo que ha pedido alcanzar un acuerdo con la Unión Europea”, señaló.
El canciller recordó además que Paraguay partió históricamente desde una posición diferente a la de sus socios regionales en materia de acceso preferencial al mercado europeo. Explicó que mientras Argentina, Brasil y Uruguay obtuvieron contingentes durante negociaciones comerciales anteriores, Paraguay quedó fuera de esas distribuciones y recién posteriormente consiguió accesos específicos.
Desde esa perspectiva, sostuvo que el país no pretende trasladar la definición a Bruselas, ya que considera que se trata de una discusión que debe resolverse entre los propios socios del bloque. “Estamos negociando intra Mercosur. No es un tema que le afecte a la Unión Europea desde el punto de vista de que tengan ellos que tomar o no una decisión”, expresó.
Y elevó el tono sobre la necesidad de alcanzar un entendimiento regional. “Es una vergüenza que el Mercosur no pueda alcanzar un acuerdo justo, equitativo y razonable, y en eso estamos empeñados”, aseguró. Según explicó, los cancilleres del bloque ya abordaron el tema y encargaron a los equipos técnicos continuar las negociaciones, aunque todavía sin un resultado definitivo.
“Estamos justamente en una posición no caprichosa, no reivindicativa histórica, sino solamente pidiendo lo que nos corresponde y lo que nos pertenece”, remarcó Ramírez Lezcano.
La posición paraguaya adquiere particular importancia por el potencial de la carne dentro del acuerdo. La Comisión Europea señala que las 99.000 toneladas representan alrededor del 1,5% de la producción bovina de la Unión Europea y aproximadamente el 0,6% de la producción total del Mercosur.

Para Paraguay, sin embargo, el impacto potencial es considerablemente mayor por la dimensión de su producción y su perfil exportador. Una distribución del 25% del contingente bovino equivaldría, matemáticamente, a unas 24.750 toneladas anuales para el país una vez alcanzado el volumen total de la cuota, aunque la metodología definitiva de reparto todavía debe ser acordada entre los socios.
Ramírez Lezcano defendió además que la mayor presencia del Mercosur en Europa no representa una amenaza para la producción comunitaria, sino una oportunidad de complementariedad. En ese sentido, sostuvo que Sudamérica puede contribuir a la seguridad alimentaria europea al mismo tiempo que incorpora tecnología, conocimiento e inversiones para elevar su productividad.
La discusión por las cuotas aparece así como uno de los capítulos pendientes más relevantes para Paraguay después de la concreción del acuerdo. Para el Gobierno, la apertura comercial solamente tendrá verdadero impacto si el país consigue transformar el acceso negociado en oportunidades concretas para sectores donde posee capacidad exportadora, con la carne vacuna entre los principales protagonistas.
“El acuerdo abrió el camino. El éxito se va a medir en la medida de nuestra capacidad de posicionar al Paraguay en el mercado europeo”, concluyó el canciller.


