En la antesala del inicio del primer período de vacunación contra la fiebre aftosa, previsto a partir del 16 de febrero, técnicos y productores vuelven a poner el foco en un aspecto clave para el éxito sanitario del rodeo: la correcta aplicación de la vacuna y el respeto de las buenas prácticas a campo.
Desde la experiencia internacional y el trabajo técnico local, Gustavo Lagioia, gerente Técnico y Comercial de Biogénesis Bagó Paraguay, subrayó a Valor Agro que la eficacia de la vacunación no depende únicamente de la calidad del producto, sino también de cómo se conserva, se manipula y se aplica en condiciones muchas veces desafiantes, como las altas temperaturas que caracterizan al verano paraguayo.
Uno de los principales cuidados mencionados por el técnico es el mantenimiento estricto de la cadena de frío. “La vacuna debe conservarse entre 2 y 8 grados. Subir por encima de los 8 o 10 grados puede afectar su calidad y, por ende, la respuesta inmunitaria del animal”, explicó.
En ese sentido, recomendó el uso de conservadoras de isopor en buen estado, con tapas bien selladas y suficiente provisión de hielo. Además, sugirió trabajar con dos conservadoras: una destinada al almacenamiento de la vacuna y otra para el uso diario, minimizando así la exposición del producto a cambios bruscos de temperatura. Ubicarlas siempre a la sombra y evitar aperturas innecesarias son prácticas simples, pero determinantes.
Otro aspecto central es el uso adecuado del instrumental. Lagioia recordó que las agujas deben adaptarse a la categoría del animal, utilizando agujas más cortas en terneros y más largas en categorías adultas, siempre respetando el diámetro recomendado.
En cuanto al recambio, fue claro: “Una aguja no debería utilizarse en más de 50 o 60 animales. A medida que se usa, pierde filo y en lugar de cortar, termina desgarrando el tejido, lo que puede generar abscesos, pérdida de kilos e incluso una menor respuesta a la vacuna”.
El consejo práctico es sencillo: frasco terminado, aguja descartada. En presentaciones de mayor volumen, el recambio debe hacerse a mitad de frasco. Además, recomendó contar siempre con jeringas de repuesto para evitar interrupciones del trabajo con la hacienda encerrada.
Bienestar animal y eficiencia sanitaria
Las buenas prácticas no terminan en la aplicación. El bienestar animal juega un rol decisivo en la respuesta a la vacunación. “Siempre que se pueda, hay que evitar trabajar en los horarios de máxima temperatura. Empezar temprano, frenar al mediodía y retomar a la tarde mejora notablemente las condiciones para el animal”, indicó.
Asimismo, remarcó la importancia de mover la hacienda con calma, tanto durante como después de la vacunación, evitando apuros innecesarios que generan estrés y pueden impactar negativamente en la eficacia del proceso sanitario.
Provisión garantizada y acompañamiento al productor
Lagioia también destacó que la provisión de vacunas está garantizada para toda la campaña, tanto para la vacunación general como para la de menores, lo que permite planificar el trabajo sin sobresaltos. En ese marco, señaló que la empresa mantiene su compromiso de acompañar al sector ganadero y al servicio oficial, sosteniendo condiciones comerciales similares a las del año pasado.
“Más allá del contexto y de los debates que se dan a nivel sanitario, el objetivo es claro: cumplir con el plan de vacunación, proteger el estatus sanitario del país y no sumar ruido adicional al sistema productivo”, concluyó.



