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Fuerte presencia de garrapata: un desafío sanitario que se convierte en problema económico

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Fuerte presencia de garrapata: un desafío sanitario que se convierte en problema económico

La garrapata continúa siendo uno de los principales problemas sanitarios de la ganadería en Paraguay, con impacto directo en la productividad, los costos y la rentabilidad de los sistemas.

En un escenario climático favorable para el desarrollo del parásito, el ciclo se mantiene activo durante todo el año, lo que obliga a replantear las estrategias tradicionales de control y a avanzar hacia esquemas más técnicos, basados en diagnóstico y planificación.

Entrevistado en Valor Agro, Milton Cattaneo, responsable técnico de Microsules Paraguay, advirtió que en recorridas recientes realizadas en zonas como San Pedro y el Bajo Chaco se observa una parasitación generalizada, con presencia simultánea de garrapatas adultas, ninfas y larvas.

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“En Paraguay el ciclo es prácticamente continuo. Cada 20 a 25 días se completa nuevamente, lo que hace imprescindible actuar rápido y de forma integral, cortando el ciclo tanto del adulto como de los estadios inmaduros”, señaló.

Más allá del daño visible, la garrapata genera pérdidas menos evidentes pero igualmente significativas: menor ganancia de peso, caída en la producción de carne y leche, mayor estrés animal y un incremento sostenido de los costos operativos. “Todo eso termina reflejándose directamente en el bolsillo del productor”, remarcó Cattaneo.

Uno de los puntos críticos que hoy enfrenta la ganadería es el uso repetido y muchas veces ineficiente de productos, con aplicaciones cada 15 o 20 días que no logran un control real del problema. Este manejo intensivo no solo eleva los costos, sino que acelera la aparición de resistencias a principios activos ampliamente utilizados en el mercado.

Diagnóstico como punto de partida

Frente a este escenario, Microsules Paraguay viene trabajando junto a productores y veterinarios de campo con un enfoque basado en el diagnóstico previo. La empresa cuenta con un laboratorio propio de apoyo técnico, donde realiza test de resistencia a partir de la recolección de entre 100 y 120 garrapatas adultas teleógenas por establecimiento.

“El primer paso no es recomendar un producto, sino hacer el diagnóstico de resistencia. Analizamos tanto las hembras adultas como los huevos y las larvas, enfrentándolos a distintos principios activos. Eso nos permite saber con precisión a qué drogas es resistente la garrapata de ese campo y sobre esa base diseñar un plan sanitario”, explicó.

Este trabajo se complementa con una ficha técnica del establecimiento, donde se releva información clave: historial de tratamientos, forma y frecuencia de aplicación, infraestructura disponible y manejo general. Con estos datos se elabora un plan anual ajustado a cada realidad productiva.

Según Cattaneo, en muchos establecimientos de la región se llega a realizar entre 13 y 16 tratamientos anuales, con resultados poco satisfactorios. “En el primer año de trabajo logramos bajar a seis o siete tratamientos, y con continuidad se puede llegar a tres o cuatro al año. Eso reduce costos, desgaste de los animales y carga laboral del personal”, afirmó.

En ese marco, Microsules impulsa el llamado “Plan 100 días”, que combina diagnóstico gratuito de resistencia, uso estratégico de productos y seguimiento técnico. Dentro de este esquema se destaca Atila 5%, un producto de acción prolongada que permite espaciar aplicaciones. Si durante ese período los animales presentan garrapata, el segundo tratamiento, definido según el test de resistencia, se entrega sin costo para el productor.

Alternativas y acompañamiento técnico

Microsules Paraguay cuenta con una de las carteras más amplias del mercado, con 17 productos disponibles en distintas formulaciones: inyectables, pour-on y baños por inmersión, lo que permite adaptar la estrategia a cada sistema productivo. “Nuestro enfoque no es solo vender un producto, sino trabajar junto al veterinario de campo para que el control sea realmente eficaz”, subrayó Cattaneo.

Desde la empresa remarcan que la garrapata es un problema sanitario complejo que no se resuelve con soluciones aisladas. Diagnóstico, rotación inteligente de principios activos, correcta aplicación y acompañamiento técnico son hoy las claves para avanzar hacia un control sostenible, en un país donde las condiciones climáticas hacen de esta parasitosis un desafío permanente para la ganadería.