El debate sobre el estatus sanitario está ocupando un lugar central en la agenda ganadera, en un momento en el que el país analiza la posibilidad de avanzar hacia un nuevo esquema sin vacunación.
En ese sentido, productor ganadero Francisco Parcerisa advirtió que, si bien se trata de un paso que eventualmente deberá darse, hoy no existen las condiciones necesarias para hacerlo de manera inmediata. “Este es un paso que tenemos que dar, pero tenemos que estar muy preparados”, afirmó, al referirse a la eliminación de la vacunación y al manejo sanitario posterior.
Según explicó, dejar de inmunizar implica volver susceptible al ganado. “Eso significa manejar las vicisitudes que se puedan presentar cuando aparezcan posibles casos y ese proceso se llama vigilancia epidemiológica y como productores no vemos que tengamos la capacidad suficiente para hacerlo inmediatamente”, detalló.
Parcerisa fue enfático al señalar que el mayor riesgo recae directamente sobre el productor. “En un brote, el que pierde es el que produce, y eso ya nos ocurrió”, recordó, manifestando la preocupación del sector ante eventuales decisiones unilaterales.
En ese sentido, planteó que cualquier evolución del estatus sanitario debe estar acompañada por un fortalecimiento real de los sistemas de control y por consensos amplios dentro de la cadena. “El que tiene más para perder es el que reacciona primero cuando se toman decisiones sin suficiente respaldo”, señaló.
Manifestó que ese espectro de situaciones “hace que se retraigan las inversiones y que no podamos llegar a lo que queremos que es aumentar la producción”.
Sostuvo que, el avance hacia un nuevo esquema sanitario aparece como un desafío inevitable, pero que requiere planificación, inversión y acuerdos. Desde la mirada del productor, el riesgo no puede recaer únicamente sobre el eslabón primario, y cualquier decisión deberá priorizar la seguridad sanitaria y la sostenibilidad de la producción.



