La escalada del conflicto en Medio Oriente comienza a generar inquietud en la economía global y en los mercados de materias primas. En el caso de la carne bovina, el escenario no apunta a una caída de precios, sino que, por el contrario, podría sumar presión alcista adicional a un mercado que ya venía firme por fundamentos estructurales.
Ragi Samy, director de Mirasco Internacional, una empresa con influencia en el comercio de proteínas en esa zona del planeta, advirtió en Valor Agregado en Uruguay que el impacto de la guerra no se limitará a la región, sino que se trasladará al mundo a través de la energía, la inflación y los costos logísticos.
“El impacto va a ser muy fuerte al mundo entero. El petróleo ya empezó a disparar y el gas también. A medida que Irán sigue atacando países del Golfo, que son los productores más fuertes del mundo de petróleo, eso termina generando una inflación muy importante”, sostuvo.
En ese contexto, el encarecimiento de la energía podría trasladarse rápidamente a los alimentos, incluida la carne bovina.
Ragi explicó que el actual nivel de precios de la carne responde principalmente a un factor estructural: la escasez relativa de ganado a nivel global, con una faena que se ha reducido en varios países productores. “La carne está cara en el mundo entero a raíz de la baja faena mundial, especialmente dentro de los Estados Unidos”, afirmó.
Según el ejecutivo, la menor oferta en el principal productor mundial transformó a Estados Unidos en un gran comprador en el mercado internacional, generando una competencia directa con otros grandes importadores.
“Estados Unidos se transformó en un gran importador de carne y eso genera competencia y suba del precio del ganado en América del Sur y el mundo entero por la demanda de Estados Unidos, Canadá, Europa y China”, explicó.

Este escenario ya venía sosteniendo valores elevados antes de la tensión en Medio Oriente, lo que refuerza la idea de que el conflicto puede actuar como un factor adicional de presión sobre los precios.
La guerra no provocaría una baja de precios
Consultado específicamente sobre el efecto de la guerra en el mercado cárnico, Ragi fue claro al señalar que no espera un debilitamiento del mercado.
“Esta guerra le va a pegar a todos los productos y va a haber una inflación importante mundial. Pero de ninguna manera esto se va a afectar con una caída del precio de la carne”, aseguró.
Por el contrario, entiende que el escenario podría terminar consolidando la tendencia alcista. “Esto va a sostener o subir el precio de la carne”, afirmó.
El Golfo Pérsico, el mercado que podría frenarse temporalmente
El principal impacto directo podría darse en el consumo de alto valor en el Golfo Pérsico, una región que concentra una demanda importante de cortes premium.
De acuerdo con Ragi, el conflicto está paralizando la actividad turística y gastronómica en varios países de la región. “La parte del Golfo Pérsico en este momento está parada al 100%. Con las tiradas de misiles de un lado al otro la gente no va a salir ni va a comer afuera”, señaló.

Esto podría afectar temporalmente la demanda de cortes de alto valor provenientes de países como Uruguay, Argentina, Australia y Nueva Zelanda.
Sin embargo, el empresario estimó que se trataría de un impacto acotado en el tiempo. “Puede ser que se pierda ese mercado por un par de meses hasta que se recupere”, comentó.
De igual modo, consideró que otros mercados continúan con una demanda muy firme.
Sobre China, Ragi señaló que se trata de un mercado con una base de consumo sólida y con capacidad de seguir pagando por proteína animal. “China es un mercado gigante que no va a parar de consumir. Tiene poder económico y lo está pagando”, afirmó.
En paralelo, Estados Unidos atraviesa uno de los momentos de mayor necesidad de importación de carne debido a su baja faena interna. “Estados Unidos está faenando prácticamente menos del 50% de su nivel normal”, indicó.
Esta situación mantiene una fuerte presión compradora sobre la oferta exportable de países sudamericanos.


