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El Niño, las hortalizas y la inflación

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El Niño, las hortalizas y la inflación

La inflación del mes de enero puede ser analizada desde diferentes ángulos técnicos. Desde el abordaje económico, el salto se explica por la disminución de la oferta de algunos bienes, específicamente ciertos alimentos, con el consecuente aumento del precio. Desde el aspecto productivo, la preocupación central radica en la previsibilidad de la demanda y el conjunto de tecnologías y modelos de producción de alimentos, específicamente hortalizas, para satisfacer la demanda.

Se recuerda que tradicionalmente en los meses de verano la oferta de hortalizas se resiente debido a las altas temperaturas, aunque en el fenómeno inflacionario del mes de enero del año en curso se debió, al menos en parte, a dos fenómenos climáticos ocurridos en la primera y segunda semana del mes de diciembre de 2015, caracterizado por lluvias copiosas y por vientos de intensidad que afectaron los cultivos, invernaderos y medias sombras en las zonas más productivas, como los distritos de J. Augusto Saldívar e Itá, en el departamento Central.

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La inflación de los alimentos

Para entender por qué las categorías de alimentos y los servicios tarifados o la energía son más sensibles a los cambios de precios, se debe tener en consideración factores ambientales que pueden afectar negativamente los cultivos de un año, o fluctuaciones en el suministro de petróleo de la OPEP. Cada uno es un ejemplo de lo que se conoce como un shock de oferta y pueden afectar a los precios de ese producto. Este año, las condiciones climáticas caracterizadas por tormentas y precipitaciones particularmente pronunciadas golpearon fuertemente a los productores frutihortícolas. Sin embargo, a pesar de que los precios de estos productos pueden aumentar o disminuir a un ritmo rápido, como efectivamente ha sucedido con la inflación del mes de enero, estas perturbaciones pueden no estar relacionadas con un cambio de tendencia en el nivel general de precios de la economía y están más bien relacionados con factores temporales que se pueden revertir en el corto plazo.

En el Paraguay durante los últimos años se ha progresado significativamente en la creación de un entorno de inflación baja y estable. El cumplimiento del compromiso del BCP con su meta de inflación establecida en 4,5% fue responsable de este comportamiento. Este esquema de política monetaria, implementado por la gran mayoría de los bancos centrales modernos de la región, fue adoptado por la autoridad monetaria a partir de 2011. Los resultados han sido alentadores desde su implementación, lográndose durante este periodo tasas de inflación bajas y más estables. La estabilidad económica del Paraguay se ha convertido en una de las principales fortalezas macroeconómicas del país, siendo un indicador importante a la hora de posicionarlo en el contexto internacional.

En comparación con los países de la región, Paraguay junto a Chile muestran un comportamiento de gran estabilidad, mientras que Brasil y Argentina han sufrido en las últimas décadas periodos inflacionarios severos. El Plan Austral en Argentina sirvió, mediante la reducción de tres ceros al peso, al control de la inflación. Desde la década de 1970, la moneda argentina ha sufrido la reducción de más de diez ceros en los últimos cuarenta años.

La estabilidad económica del Paraguay se ha convertido en una de las principales fortalezas macroeconómicas del país. Se debe reconocer también que la evolución favorable de la inflación se ha dado en una coyuntura económica difícil. En el ámbito interno, la actividad económica presentó un ritmo de crecimiento moderado, en que no se presentaron presiones sobre los precios por el lado de la demanda agregada. Por su parte, el ajuste en precios relativos asociado a la depreciación que ha experimentado la moneda nacional, dada la fortaleza que ha logrado el dólar estadounidense, se ha reflejado principalmente en los precios de los bienes durables.

En el ámbito externo, sigue la incertidumbre respecto al proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos. Además, el crecimiento mundial permanece en niveles bajos y existe mayor preocupación respecto a la profundidad de la desaceleración de China, todo lo cual ha continuado afectando negativamente los precios de las materias primas. Brasil, por su parte, introdujo el denominado Plan Real en 1994, con el objetivo de controlar y detener la hiperinflación. El cruzeiro dejo lugar al real brasileño actual.

Las hortalizas en el ojo de la tormenta

Los alimentos y bebidas tienen el mayor peso en la canasta de bienes y servicios, con el 32%, seguidos del transporte, bienes y servicios y recreación de cultura. Dentro del grupo de alimentos y bebidas se encuentran diversos tipos de bienes, entre los que las hortalizas suelen ser los productos de mayor volatilidad.

En el caso de las hortalizas, especialmente la de hoja o verdeo (lechugas, acelga, espinaca, berro, cebollita de hoja entre otras), estas sufrieron una sustancial pérdida de producción a causa de las lluvias y vientos intensos del mes de noviembre. Las zonas más afectadas por las tormentas de diciembre fueron justamente las zonas especializadas en la producción hortícola, específicamente los distritos de J. Augusto Saldívar e Itá, en la tercera corona metropolitana de Asunción.

La proximidad al principal mercado del país, asociada a una creciente demanda de productos hortícolas, había motivado diversas inversiones en tecnología apropiada (invernaderos, media sombra y sistemas de riego) para incrementar la productividad, así como para asegurar una oferta continua y de calidad. El desafío de los horticultores era cubrir la demanda en periodos de mucho calor, pero los fenómenos climáticos destruyeron las plantaciones y dejaron el mercado casi sin oferta. Hasta que se normalice el ciclo productivo y comiencen las nuevas tandas de cultivos, los precios de productos hortícolas en los principales centros de comercialización seguirán altos.

En J. Augusto Saldívar también se cultivan tomate y pimiento (locote), pero en menor proporción que las hortalizas de hoja; por tanto, los daños han sido menores. Pero los productores hortícolas del departamento de Caaguazú –varios de ellos especializados en tomate y pimiento– sufrieron importantes pérdidas por los mismos factores climáticos. A lo anterior debe agregarse el mal estado de los caminos, que atrasó el transporte de los productos hasta los mercados.

En los mercados de Asunción también pudo observarse una reducción de la oferta de tomate y de pimiento, pero en menor intensidad en comparación con la de las hortalizas de hoja. Además, a diferencia de las de hoja, el tomate y el pimiento pueden introducirse desde el exterior (Argentina y Brasil) para satisfacer la demanda del mercado, mientras las de verdeo deben iniciar un nuevo ciclo productivo, es decir, el efecto de incremento de los precios podría inclusive observarse, aunque en menor medida, en febrero.

Para resumir: en el aumento de la inflación del mes de enero tuvieron una alta participación las frutas y hortalizas, para lo cual se conjugaron factores estacionales, por la disminución temporal y esperada de la oferta de estos bienes, a lo que se agregó el fenómeno climático que generó una disminución fuerte de la oferta.

Para el resto del año se espera que las frutas y hortalizas vuelvan a su comportamiento tradicional, aunque la continuidad de El Niño, con un otoño con precipitaciones, podría seguir afectado la producción y comercialización de frutas y verduras.

Por último, un factor que puede ser relevante es la unificación del tipo de cambio en la Argentina, con lo cual se desalentaría, al menos en algunos bienes, el ingreso de productos de contrabando desde ese país, por lo que las familias tendrán que adquirir los productos de los importadores formales, a precios más elevados. El comportamiento del dólar y el precio del petróleo, que mantendría su tendencia a la baja, serán los demás factores a tener en cuenta en los próximos meses.

En los meses de verano

Tradicionalmente, en los meses de verano la oferta de hortalizas se resiente debido a las altas temperaturas, aunque en el fenómeno inflacionario del mes de enero del año en curso se debió, al menos en parte, a dos fenómenos climáticos ocurridos en la primera y segunda semana del mes de diciembre de año 2015.

Entorno de estabilidad

En el Paraguay durante los últimos años se ha progresado significativamente en la creación de un entorno de inflación baja y estable. El cumplimiento del compromiso del BCP con su meta de inflación establecida en 4,5% fue responsable de este comportamiento.

* Los alimentos y bebidas tienen el mayor peso en la canasta de bienes y servicios, con el 32%, seguidos del transporte, bienes y servicios y recreación de cultura. Dentro del grupo de alimentos y bebidas hay diversos tipos de bienes, entre los que las hortalizas suelen ser de mayor volatilidad.

Fuente: ABC