El fenómeno de El Niño continúa avanzando sobre la región y sus efectos ya se sienten con fuerza en varias zonas productivas de Paraguay, especialmente en el sur y sureste del territorio, donde los excesos de precipitaciones provocaron inundaciones, crecidas de ríos y serias dificultades para la actividad agropecuaria. Sin embargo, las perspectivas climáticas indican que los episodios de lluvias abundantes podrían intensificarse y extenderse hacia otros departamentos durante noviembre, diciembre y el comienzo del verano.
El asesor meteorológico José María Rodríguez, en entrevista con Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM, explicó que las complicaciones observadas hasta el momento constituyen una clara señal del comportamiento del fenómeno climático, aunque advirtió que sus efectos todavía podrían ser mayores durante los próximos meses.
“Lamentablemente, la situación está muy crítica”, expresó el especialista, al referirse a los problemas que atraviesan departamentos como Misiones, Itapúa, Caazapá y Ñeembucú, donde los campos anegados y las crecidas de los cursos de agua vienen afectando directamente a la producción ganadera y agrícola.
Rodríguez destacó particularmente la situación del río Paraná, que continúa presentando niveles muy elevados y, en algunas localidades, se encuentra a menos de un metro de alcanzar sus máximos históricos, según indicó. Las inundaciones ya han provocado desplazamientos de familias, dificultades logísticas y pérdidas de animales en establecimientos ganaderos.
El meteorólogo explicó que, hasta ahora, los mayores excesos de precipitaciones se concentraron en la parte sur y sureste de Paraguay, especialmente en las zonas próximas a las fronteras con Argentina y Brasil. Sin embargo, sostuvo que el escenario podría cambiar significativamente con el avance de la primavera y el ingreso del verano. “Paraguay ha vivido una situación crítica en parte del invierno y en lo que va de la primavera, pero en los departamentos más del sur y sureste, que es donde se han vivido los excesos más importantes de lluvias”, señaló Rodríguez.
De acuerdo con sus proyecciones, durante noviembre y diciembre las precipitaciones superiores a los valores normales podrían extenderse a buena parte de la región Oriental y alcanzar también el este de Presidente Hayes, ampliando las zonas expuestas a problemas de exceso hídrico.
El especialista aclaró que el comportamiento sería diferente en el norte del Chaco, particularmente en Boquerón, Alto Paraguay y el oeste de Presidente Hayes, donde la influencia de El Niño sobre las precipitaciones suele ser menos definida. No obstante, recordó que estas regiones están próximas a ingresar en su estación húmeda, por lo que igualmente se espera un aumento de las lluvias durante las próximas semanas.
Periodos de estabilidad alternados con lluvias muy abundantes
Otro de los aspectos destacados por Rodríguez está relacionado con la dinámica que podría presentar el clima durante los próximos meses, alternando periodos relativamente tranquilos con episodios de precipitaciones intensas.
Según explicó, podrían registrarse intervalos de una semana, una semana y media o incluso dos semanas con condiciones más estables, seguidos por nuevos periodos de lluvias abundantes y tormentas. “Vamos a tener una semana, semana y media o quizás dos con tiempo más tranquilo. Después va a venir una semana con mucha lluvia, después vamos a tener otra en forma intermitente, una mejora, y así va a ir transcurriendo los próximos meses”, manifestó.
Esta situación genera especial preocupación para el sector agropecuario, considerando que numerosos establecimientos ya presentan suelos saturados, campos inundados y dificultades para el movimiento de hacienda.
Rodríguez advirtió que cada nuevo episodio de precipitaciones podría encontrar condiciones menos favorables para la absorción del agua, incrementando los riesgos de anegamientos, desbordes de ríos y complicaciones productivas. “Cada episodio de lluvia va a ir encontrando un suelo cada vez más saturado”, señaló, al remarcar que la llegada de nuevos acumulados importantes sobre zonas ya afectadas podría agravar considerablemente la situación.
En el ámbito ganadero, los principales riesgos están relacionados con las dificultades para retirar animales de campos inundados, la pérdida de superficie de pastoreo, los problemas de acceso a los establecimientos y las posibles consecuencias sobre los indicadores reproductivos. En la agricultura, el exceso de humedad también puede restringir las labores de campo y afectar el desarrollo normal de los cultivos.
El escenario planteado por Rodríguez anticipa que noviembre y diciembre serán meses de especial atención para la producción agropecuaria paraguaya, con la necesidad de seguir de cerca la evolución de los sistemas de tormentas, las precipitaciones acumuladas y el comportamiento de las principales cuencas hídricas.
El especialista insistió en la importancia del monitoreo climático y de contar con información anticipada para facilitar la toma de decisiones productivas, principalmente en las regiones que ya atraviesan una situación crítica por los excesos de agua.


