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Aftosa, más terneros y dressing en Expo Paraguay: tres decisiones que pueden marcar el futuro de la ganadería

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Aftosa, más terneros y dressing en Expo Paraguay: tres decisiones que pueden marcar el futuro de la ganadería

Por Guillermo Crampet | Valor Agro 

Cada Expo Paraguay tiene sus protagonistas. Hay años en que el foco está puesto en los grandes campeones, en los precios de los reproductores o en los récords comerciales. Sin embargo, hay otras ediciones donde lo verdaderamente importante ocurre fuera de las pistas. En las reuniones, en las mesas de negociación y en las decisiones que terminan definiendo el rumbo de toda una cadena productiva.

La Expo Paraguay 2026 tiene todos los elementos para convertirse en una de esas exposiciones.

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Más allá del excelente momento que atraviesa el negocio ganadero, con precios históricamente atractivos para la carne y para el ganado, existen tres temas que deberían concentrar la atención del sector. Tres asuntos que no impactan únicamente en la coyuntura, sino que definirán buena parte de la competitividad de la ganadería paraguaya durante los próximos años.

El primero, y probablemente el más trascendente, es el futuro de la vacunación contra la fiebre aftosa.

Después de varios meses de debate, de intercambio técnico y de posiciones encontradas, todo indica que durante esta Expo podría consolidarse un entendimiento entre el sector público y el sector privado respecto al camino que seguirá Paraguay entre 2027 y 2028. La expectativa del productor es clara: mantener una vacunación plena mientras se construyen las condiciones necesarias para cualquier cambio futuro.

Ese respaldo político resulta fundamental. No solamente porque brinda previsibilidad, sino porque transmite confianza a toda la cadena y a los mercados internacionales.

Sin embargo, también habrá desafíos importantes. Los tiempos son ajustados y la logística necesaria para asegurar la producción, distribución y aplicación de vacunas en todo el país exigirá una planificación impecable. La disponibilidad de dosis, la capacidad operativa y la coordinación institucional serán tan importantes como la propia decisión política.

El segundo gran tema es, sin dudas, la producción de terneros.

Si existe hoy un consenso absoluto dentro de la ganadería paraguaya es que el país necesita volver a crecer en cantidad de animales. Recuperar el stock dejó de ser un objetivo exclusivamente estadístico para transformarse en una necesidad económica.

Los indicadores comienzan a enviar señales positivas.

La faena del primer semestre cayó alrededor de un 26% respecto al año pasado, con una marcada disminución en la participación de hembras, una evidencia de que muchos productores están reteniendo vientres para producir más terneros. Al mismo tiempo, el mercado recompensa esa decisión: un ternero comercial puede ubicarse entre 600 y 800 dólares por cabeza, mientras la demanda por categorías de cría continúa siendo intensa.

También empiezan a aparecer herramientas financieras específicas para incentivar esa etapa del negocio. Tal vez todavía sean programas de escala reducida o con tasas que sobrepasan las intenciones de los ganaderos, pero representan una señal importante: producir más terneros pasó a ser un objetivo compartido entre productores, instituciones y autoridades.

Porque, en definitiva, no existe crecimiento sostenible de la industria frigorífica, de las exportaciones o del consumo interno sin una mayor producción de hacienda.

El tercer eje tiene menos repercusión pública, pero probablemente sea uno de los más importantes desde el punto de vista institucional: el dressing.

Durante muchos años fue un tema incómodo para la cadena cárnica. Hoy, en cambio, parece encaminarse hacia un consenso.

La tipificación ya comenzó a recorrer su camino y ahora el dressing aparece como el siguiente paso para construir un sistema comercial más transparente, más moderno y con reglas claras para todos los actores.

Productores, industria y sector público han logrado avanzar sobre un mismo proyecto y se espera que próximamente pueda transformarse en una norma oficial.

No se trata solamente de una cuestión técnica.

El dressing representa confianza. Confianza para quien vende, para quien compra y para un mercado que necesita cada vez mayor transparencia para seguir creciendo.

La competitividad de la carne paraguaya ya no depende únicamente de producir buenos animales o acceder a nuevos mercados. También depende de la calidad institucional de toda la cadena.

La Expo Paraguay 2026 llega en un momento excepcional para la ganadería. Los mercados internacionales acompañan, la rentabilidad de la cría atraviesa uno de sus mejores momentos y la industria suma nuevos jugadores.

Pero las buenas coyunturas también generan una oportunidad poco frecuente: la posibilidad de tomar decisiones de largo plazo sin la presión de una crisis.

Por eso, más allá de los negocios que seguramente dejará esta exposición, el verdadero éxito será que el sector consiga avanzar en estos tres grandes desafíos.

Definir el camino sanitario. Producir más terneros. Y construir una cadena cada vez más transparente.