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La deuda de la vaca

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La deuda de la vaca

Por Mustafá Yambay 

Cada cabeza de ganado paraguayo debe 957.793 guaraníes sobre una deuda del sector ganadero en el sistema bancario de 12,8 billones de guaraníes, según el boletín informativo de la superintendencia de bancos del BCP, en su cierre de octubre sobre un total de 13364047 cabezas (número extraído de una publicación de redes sociales del SENACSA).

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El sistema bancario y el sector ganadero siguen realizando maniobras de urgencia, a través de la Resolución 18 y del pedido de prórroga por parte del sector productivo de dicha resolución, citando como motivos principales sequías, incendios, precios bajos, maniobras nada alentadoras para sobrellevar esta realidad.

Mientras sigamos tratando a los síntomas y no al origen de la enfermedad, el problema seguirá creciendo traduciéndose en baja del stock ganadero y aumento de la deuda del sector como bien denota la deuda de 12,1 billones con 13.573.375 bovinos, según datos oficiales del SENACSA, es decir 209.328 cabezas más en el año 2022 que indicaba que cada cabeza debía al sistema financiero 891.451 guaraníes, contra el presente año, que repetimos, está cerrando con el sector endeudado por 12,8 billones de guaraníes.

El sector ganadero debe empezar a diseñar planes a largo plazo con el fin de aumentar las tasas productivas y reproductivas del rebaño nacional.

Es diferente producir 150 kilos de carne por hectárea que 70 kilos. Es diferente un % de marcación de 60 que uno de 48%. Y solo cito estos dos puntos, cómo ejemplos sencillos.

La vaca es la que maneja el negocio. Hay dos factores que sostienen esta afirmación. Por un lado se faenan muchas vacas reemplazando en la industria nuestro producto favorito y mayoritario de faena, que es el toro diente de leche o dos dientes, llenando así los cupos diarios de faena.

Por otro lado, al seguir faenando vacas, disminuye el tamaño de la fábrica de terneros por lo que el precio del ternero no puede acompañar al precio del producto final que se mantuvo y se mantendrá alto ya que es un producto muy buscado, necesario y escaso para todos los invernadores.

Nada más gráfico en esto que el perfecto comportamiento de la ley de la oferta y la demanda

Es momento de buscar las soluciones de fondo.

Planifiquemos y luego pidamos a todos los estamentos acompañar un plan de retención de vientres. Esto hará que, por lo menos, el stock quede sostenido y no siga bajando, para que en unos años empecemos nuevamente a aumentar las cantidades de cabezas de ganado bovino del país a través del aumento de la fábrica y el negocio se comience a estabilizar nuevamente para luego volver a crecer según la demanda del producto final que es la carne paraguaya en los diferentes mercados que dispongamos y nos disponemos a abrir, más sin producto no podríamos abastecernos.

Si nos dejamos estar un año más, la deuda seguirá creciendo, resultando duro y desesperante imaginar prorratear mayor deuda sobre menor cantidad de cabezas.

El costo financiero actual es prácticamente el total de ganancia que se percibe y se persigue por cabeza desde que nace el ternero hasta que lo entregamos 24-30 meses más tarde a la industria, por lo que si seguimos así, no vamos a poder bajar del propio negocio la deuda, a no ser que sigamos desmembrando la fábrica en detrimento del stock y de la armonía del negocio, con campos cada vez más subpoblados que traen como consecuencia principal la disminución de puestos de trabajo en el campo, que termina empujando a nuestra gente hacia las periferias de las ciudades, no haciendo falta continuar relatando esta historia bien conocida por todos.

Esta será la realidad si no tomamos el toro por las astas.

En ciclos productivos tan largos no son posibles soluciones cortoplacistas de un solo sector, citando ejemplos cómo refinanciaciones de las deudas, ventas a futuro, créditos más largos, pues éstas dan un alivio momentáneo que a la larga agravan el problema principal.

El negocio ganadero dejó de ser atractivo para los nuevos inversionistas, más para los que estamos nadando en estas aguas con estas realidades, no nos queda más opciones que parar la pelota, pedir a nuestros representantes convocar a todos los sectores y empezar a trabajar en planes a largo plazo con metas concretas y objetivos medibles.

Queremos nuevos mercados, queremos nuevas alternativas de ventas, queremos seguir produciendo.

Si!! Todos los productores queremos todo esto.

Estoy seguro que no podemos postergar un año más en crear un máster plan cómo sector productivo del país que nos ayude primero a no seguir achicándonos.

Un plan que nos ayude y a la vez obligue a producir más y mejor, a gastar menos y sobre todo a volver a encontrar rentabilidad en el negocio, ya que hoy para muchos el interés de su crédito es mayor a la rentabilidad que logran por año en el negocio de producción bovina, no pudiendo así cumplir con los bancos alimentando el círculo vicioso al que caímos los productores ganaderos hace un tiempo que ya se está haciendo largo…

Es hora de empezar a diseñar el futuro que queremos como país productor de carne para los próximos 10 años.

Aun estamos a tiempo, que no se nos vaya el tren…