La baja utilización de la capacidad industrial en un contexto de fuerte demanda internacional por carne vacuna genera preocupación en el sector productivo, expresó Fernando Ortiz, director de Sola Marca y productor ganadero, durante una entrevista realizada en el estudio de Expo Pioneros en Vivo, donde cuestionó el comportamiento de la industria frigorífica y sostuvo que las mejoras que registra el mercado internacional no están siendo trasladadas al productor.
Ortiz afirmó que resulta llamativo el nivel de actividad que mantienen actualmente las plantas frigoríficas, considerando el escenario favorable que atraviesa el comercio mundial de carne bovina.
“Llama poderosamente la atención la baja utilización de la capacidad industrial teniendo una demanda internacional de carne fuertísima. Tuvimos un mes de abril con una faena históricamente baja, similar a la pandemia”, señaló.
Según el empresario ganadero, esta situación está condicionando la evolución del precio del ganado gordo, que hoy se negocia en valores cercanos a US$ 4,90 por kilo carcasa como referencia, aunque existen negocios que ya superan los US$ 5 por kilo.
“Eso habla evidentemente de un manoseo hacia el productor para tratar de frenar una subida que a nivel Mercosur y a nivel mundial está ocurriendo”, manifestó.
Ortiz sostuvo que las señales provenientes de los principales mercados compradores continúan siendo positivas y mencionó particularmente el caso de Israel, donde los nuevos contratos mostrarían valores significativamente superiores a los registrados meses atrás.
“Sabemos que los contratos nuevos que se firmaron con Israel son de casi US$ 1.500 más por tonelada que los anteriores. Ese sobreprecio no está llegando al productor”, afirmó.
A criterio del Director de Sola Marca, la ganadería paraguaya atraviesa un momento donde las variables externas juegan a favor de una valorización mayor del ganado terminado, aunque esa mejora encuentra límites en las decisiones comerciales de la industria.
“Todas las variables están favorables para que el negocio siga yendo para arriba. Lastimosamente la industria no permite que esa subida de precios llegue al productor”, expresó.
En ese sentido, reclamó una mayor transparencia en la formación de precios y cuestionó los argumentos utilizados para justificar los actuales niveles de faena. “Necesitamos una mayor transparencia en la fijación de los precios y no tantas excusas para estar regulando la capacidad de faena”, indicó.
Corrección de precios en la reposición
El Director de Sola Marca explicó que luego de los máximos registrados entre febrero y abril, el mercado ingresó en una etapa de ajuste durante mayo. Sin embargo, remarcó que la corrección no modificó el fuerte interés de compra que mantienen los invernadores.
“Estamos en un período de corrección de precios de los picos máximos que se vivieron en febrero, marzo y abril. Mayo fue un mes mucho más cauto, de equilibrar y promediar valores, pero de igual manera no cambia la intensidad de la demanda”, sostuvo.
Incluso señaló que los precios actuales continúan siendo muy superiores a los de años anteriores y comparables con los máximos observados durante 2025. “Haciendo la comparativa, los valores que hoy se están corrigiendo son iguales a los valores pico que tuvimos durante el año pasado”, indicó.
Consultado sobre la posibilidad de que el mercado repita el comportamiento observado en 2025, cuando los mejores valores se registraron durante la segunda mitad del año, Ortiz consideró que existen condiciones para que se produzcan nuevos repuntes.
Según explicó, un invierno benigno, una eventual recuperación del dólar y una mejora en los valores del ganado gordo podrían generar nuevamente una fuerte competencia por la reposición.
“Creemos que van a haber repuntes. El mercado responde inmediatamente cuando hay una necesidad muy grande de terneros, cuando hay una variación hacia arriba en la cotización del dólar y cuando el precio de la industria acompaña”, señaló.
No obstante, reconoció que hoy una de las mayores preocupaciones del sector es la incertidumbre cambiaria. “El principal desafío que tiene el invernador es fijar una cotización del dólar adecuada. No sabemos en qué valor se va a terminar estabilizando, pero creemos que tendría que haber algún repunte posterior a la zafra agrícola”, comentó.


