La eventual culminación de la cuota de exportación de carne vacuna de Brasil hacia China y las restricciones que también podrían afectar su acceso al mercado europeo desde septiembre están generando expectativas en el comercio internacional de carnes.
Analistas del sector consideran que este escenario podría modificar los flujos comerciales globales y abrir oportunidades para otros proveedores sudamericanos, entre ellos Paraguay.
Daniel Castiglioni, director de Casti Trading y broker de carnes radicado en Europa pero con fuertes operaciones en China, sostuvo que el mercado asiático se encuentra en una etapa de cautela mientras espera definiciones sobre el volumen de carne brasileña que podrá ingresar durante el resto del año.
Según explicó, muchos operadores han postergado compras a la espera de conocer cómo evolucionará la disponibilidad de producto brasileño, principal abastecedor del gigante asiático.
De acuerdo con Castiglioni, Brasil exportó cerca de 1,45 millones de toneladas de carne vacuna a China durante 2025, mientras que para 2026 dispone de una cuota estimada en 1,1 millones de toneladas. Esto dejaría un diferencial cercano a las 350.000 toneladas que el mercado deberá reemplazar o administrar mediante stocks ya existentes.
Aunque en el corto plazo las cámaras frigoríficas chinas mantienen inventarios relativamente cómodos, el operador entiende que hacia el segundo semestre podría reaparecer una mayor necesidad de compra. “Todo indicaría un escenario de recuperación de precios”, señaló al analizar la situación del mercado internacional.
Una de las principales interrogantes pasa por el destino de los volúmenes brasileños que eventualmente no puedan ingresar a China o enfrenten mayores dificultades en Europa.
Castiglioni indicó que parte de esa oferta ya comenzó a buscar alternativas comerciales, principalmente en Estados Unidos, mercado que ha incrementado su demanda de carne vacuna en un contexto de menor disponibilidad doméstica. Sin embargo, el volumen que podría quedar sin destino en China es significativo y difícilmente pueda ser absorbido por un único mercado.
Para la región, esto genera dos efectos potenciales. Por un lado, una mayor competencia de la carne brasileña en mercados alternativos. Pero, por otro, la necesidad de China y Europa de diversificar proveedores podría favorecer a países con capacidad exportadora y habilitaciones sanitarias consolidadas, como Paraguay, Uruguay y Argentina.
Una oportunidad para Paraguay
Desde la visión regional, Paraguay aparece bien posicionado para capturar parte de la demanda que eventualmente deje Brasil en determinados segmentos.
Castiglioni señaló que, si Europa confirma restricciones al producto brasileño, los importadores deberán buscar proveedores alternativos para abastecer especialmente el mercado de carne congelada. En ese escenario mencionó a Uruguay, Argentina y Paraguay como los países con mejores posibilidades de cubrir parte de ese espacio comercial.
Además, el contexto internacional muestra una oferta relativamente ajustada. Australia también enfrenta limitaciones de disponibilidad en algunos segmentos y Estados Unidos continúa demandando importantes volúmenes de carne importada, factores que contribuyen a sostener el mercado global.
Segundo semestre con expectativas positivas
Más allá de la incertidumbre sobre los movimientos de Brasil, la lectura predominante entre los operadores internacionales es que la disponibilidad mundial de carne vacuna seguirá siendo limitada durante la segunda mitad del año.
La combinación entre una oferta ajustada, la necesidad de reposición de stocks en China y la eventual redistribución de los flujos comerciales brasileños podría generar un escenario de firmeza para los precios internacionales, beneficiando a los países exportadores de la región.


