El prolongado cierre del paso internacional Los Libertadores, como consecuencia de las intensas nevadas en la cordillera, encendió las alertas entre los exportadores paraguayos de carne. La preocupación no se limita a los retrasos en las entregas: el desvío de los camiones hacia pasos alternativos eleva considerablemente los costos y amenaza la competitividad de Paraguay en su principal mercado.
Fuentes del sector exportador señalaron a Valor Agro que el paso de Jama se encuentra operativo, pero con una habilitación temporal y sujeta a las condiciones meteorológicas. Utilizar este corredor para llegar desde Asunción hasta la zona central de Chile puede agregar entre 600 y 900 kilómetros al recorrido habitual, dependiendo del destino final de la mercadería.
El Sistema Integrado Cristo Redentor, conocido del lado chileno como Los Libertadores, permanece cerrado desde el 14 de julio. El medio chileno Emol informó que en algunos sectores la nieve alcanzó entre cuatro y cinco metros de altura, mientras que las autoridades estimaron que el bloqueo podría prolongarse.
El delegado presidencial regional, Manuel Millones, advirtió que “a lo menos, serán otros 10 días” de cierre, aunque aclaró que el plazo dependerá de la evolución del clima.
La interrupción adquirió una dimensión considerable para el transporte regional. Del lado argentino se estimaba que alrededor de 1.500 camiones permanecían a la espera de la reapertura, mientras que cerca de un millar se encontraba estacionado en Uspallata. Una vez habilitado el corredor, las autoridades mendocinas calculan que podrían necesitar entre cinco y seis días para normalizar la circulación.
Cada camión parado son costos que se incrementan a los exportadores de Paraguay, según pudo saber Valor Agro con industrias nacionales.
La importancia del paso queda reflejada en los datos del Ministerio de Obras Públicas de Chile. Por Los Libertadores circulan diariamente entre 1.000 y 1.200 camiones, por lo que es considerado el principal corredor terrestre chileno para el intercambio comercial con Argentina y el resto del Mercosur. El organismo lo definió como una “vía fundamental para la conectividad internacional de Chile”.
Jama permite continuar, pero con mayores costos
Las autoridades chilenas mencionaron a Jama, Pino Hachado y Cardenal Samoré como alternativas para las cargas que necesitan llegar a Chile. Sin embargo, reconocieron que los desvíos incrementan los costos, especialmente cuando se trata de productos perecederos o mercaderías que deben cumplir fechas específicas de entrega.
Para la carne paraguaya, recurrir a Jama significa más kilómetros, mayor consumo de combustible, más horas de conducción, mayores gastos de refrigeración y una exposición superior a demoras en los controles fronterizos. También aumenta la posibilidad de incumplir ventanas comerciales o programas de entrega previamente acordados con importadores y cadenas de supermercados.
La Cámara Regional del Comercio de Valparaíso advirtió que este tipo de interrupciones genera retrasos en las cadenas de suministro, además de un “incremento de costos y un mayor nivel de incertidumbre”.
Chile, un mercado importante para Paraguay
El problema logístico impacta directamente sobre el principal destino de la carne bovina paraguaya. Entre enero y junio de 2026, Chile adquirió 42.986 toneladas por aproximadamente US$ 300 millones, concentrando alrededor del 33% del valor total exportado por Paraguay durante el primer semestre.
Paraguay depende prácticamente del transporte terrestre para abastecer el mercado chileno. Esta condición reduce su capacidad de reacción frente a cierres prolongados de los cruces cordilleranos, dado que no cuenta con una salida marítima directa ni con la misma diversidad logística que poseen otros competidores regionales.
Brasil, en cambio, dispone de una estructura exportadora de mayor escala, numerosos puntos de origen y diferentes alternativas para reorganizar sus cargas. Esa flexibilidad le permite absorber mejor los costos extraordinarios, modificar destinos y ejercer una presión comercial más intensa cuando aparecen dificultades logísticas.

Los datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias de Chile muestran que Brasil continúa liderando el abastecimiento externo de carne bovina. En los primeros meses de 2026 concentró el 52,8% de las importaciones chilenas, mientras Paraguay representó el 39,4% y Argentina el 8,7%.
La presión brasileña puede aumentar
El escenario podría volverse todavía más competitivo. China estableció una cuota de 1,1 millones de toneladas para la carne brasileña, muy por debajo de los 1,7 millones de toneladas enviadas por Brasil durante 2025. Los volúmenes que superen ese cupo enfrentan un arancel del 55%, situación que llevó a la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carnes a proyectar una reducción del 10% en las exportaciones brasileñas durante 2026.
Como consecuencia, una parte de la producción brasileña que no encuentre espacio en China deberá buscar colocación en mercados alternativos. Chile aparece naturalmente entre esos destinos por su tamaño, su cercanía y la participación que Brasil ya posee dentro del mercado.
Esta posible redirección de mercadería aumenta la amenaza para Paraguay. Brasil puede ingresar con mayores volúmenes, ofrecer diferenciales de precios y negociar programas de abastecimiento con importadores que necesitan cubrir rápidamente los retrasos provocados por los pasos fronterizos.
Para la industria paraguaya, el desafío es doble: asumir un costo logístico más elevado para cumplir los contratos y, al mismo tiempo, competir con un proveedor brasileño que posee mayor escala y precios más bajos de la hacienda, más flexibilidad comercial y distintas opciones para reorganizar sus exportaciones.


