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Carcasas más pesadas: Simeone afirma que es posible producir animales de 350 kilos y plantea un desafío para toda la cadena

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Carcasas más pesadas: Simeone afirma que es posible producir animales de 350 kilos y plantea un desafío para toda la cadena

La búsqueda de animales más pesados para faena se ha transformado en uno de los principales desafíos de la ganadería regional. Frigoríficos de Uruguay, Paraguay, Brasil y Argentina coinciden en que aumentar el peso de carcasa permite mejorar la eficiencia industrial, generar más volumen de carne por animal procesado y responder a mercados cada vez más exigentes en calidad y rendimiento.

En ese contexto, el ingeniero agrónomo Álvaro Simeone, profesor de la Facultad de Agronomía de Uruguay y director de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), sostuvo que es perfectamente viable producir carcasas de 350 kilos, siempre que se adopten estrategias adecuadas de alimentación y manejo.

Entrevistado por Agro del Sur, el especialista señaló que existe un amplio margen para incrementar el peso final de los animales aprovechando el potencial genético que ya poseen los rodeos. Según explicó, un novillo joven que ingresa a un sistema de terminación con entre 280 y 300 kilos puede transformarse en un animal de aproximadamente 600 kilos vivos y generar una carcasa cercana a los 350 kilos mediante el uso de herramientas nutricionales y de manejo adecuadas.

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La discusión cobra especial relevancia en momentos en que distintos referentes de la industria frigorífica vienen planteando la necesidad de producir animales más pesados para maximizar la producción de carne y reducir costos de procesamiento por unidad faenada.

Cada animal que llega con más kilos de carcasa permite distribuir mejor los costos fijos de la industria y mejorar la eficiencia de toda la cadena.

Sin embargo, Simeone advirtió que alcanzar ese objetivo no depende únicamente de la etapa de terminación. El técnico considera que el trabajo debe comenzar desde las primeras etapas de vida del ternero, construyendo animales con mayores tasas de crecimiento y mejor desarrollo durante todo el ciclo productivo.

El planteo encuentra eco en Paraguay, donde varias industrias exportadoras han comenzado a transmitir señales similares al sector productivo. En un contexto de fuerte demanda internacional por carne bovina y con mercados que valoran cortes de mayor tamaño y uniformidad, la producción de animales más pesados aparece como una de las vías para incrementar la producción sin necesidad de aumentar significativamente el stock ganadero.

Al mismo tiempo, le permite al productor encontrar mejores retornos económicos para aumentar el márgen o tener una relación más equilibrada en la búsqueda de reposición.

Además, el aumento del peso de faena permitiría generar más kilos de carne por animal enviado a planta, mejorando la productividad del sistema y fortaleciendo la competitividad de la cadena cárnica paraguaya frente a otros grandes exportadores de la región.

Para Simeone, el desafío no pasa necesariamente por modificar la base genética de los rodeos, sino por aprovechar mejor el potencial existente mediante una combinación de nutrición, manejo y planificación productiva. Una estrategia que, según sostuvo, permite alcanzar resultados que hace algunos años parecían difíciles de lograr.