La composición de la faena bovina de julio dejó una de las señales más relevantes para la ganadería paraguaya: la salida de vacas y vaquillas volvió a ubicarse claramente por debajo de los niveles del año pasado, confirmando una tendencia que ya se venía observando durante el primer semestre.
De acuerdo con los datos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), durante julio de 2026 fueron faenadas 73.659 hembras, resultado de 42.266 vacas y 31.393 vaquillas. En el mismo mes de 2025, la industria había procesado 93.380 hembras.
La diferencia interanual fue de 19.721 animales, equivalente a una caída del 21,1%. El descenso fue considerablemente superior a la reducción de la faena total, que se contrajo 6,2% frente a julio del año pasado.
Este comportamiento muestra que la menor actividad interanual no estuvo distribuida de manera uniforme entre las categorías, sino que se concentró especialmente en las hembras.
Las vaquillas registraron la caída más pronunciada
La mayor reducción se observó en la faena de vaquillas, que pasó de 43.698 cabezas en julio de 2025 a 31.393 durante el mismo mes de este año. Esto representó una disminución de 12.305 animales o 28,2%.
En el caso de las vacas, el procesamiento bajó de 49.682 a 42.266 cabezas, con una reducción de 7.416 animales o 14,9%.
La caída más fuerte de las vaquillas resulta especialmente significativa, debido a que se trata de una categoría con capacidad de incorporarse al rodeo reproductivo. Una menor salida hacia el frigorífico puede estar mostrando que una mayor proporción de esas hembras permanece en los establecimientos para convertirse en futuras madres.
El cambio también se observa en la participación de las hembras dentro de la faena total. En julio de 2025, las vacas y vaquillas representaban el 45,9% de todos los bovinos procesados. Un año después, su participación descendió al 38,6%, una reducción de más de siete puntos porcentuales.
Mientras tanto, la faena de machos aumentó 6,5% interanual, al pasar de 110.003 a 117.180 animales.
Esto significa que, pese a que la faena total de julio de 2026 fue 12.544 cabezas inferior a la del año pasado, la industria procesó 7.177 machos más. La caída general fue explicada completamente por la menor disponibilidad de hembras, cuyo descenso incluso superó la reducción total del mes.
Una tendencia que ya se observaba en el primer semestre
La composición de julio profundiza el comportamiento registrado entre enero y junio. Durante el primer semestre de 2026 fueron faenadas 322.114 hembras, de las cuales 163.523 fueron vacas y 158.591 vaquillas. En conjunto, representaron aproximadamente el 36,1% de la faena acumulada del periodo.
La continuidad de este comportamiento permite hablar de una señal cada vez más clara de retención.
Considerando esto, es claro que la menor salida de vacas y vaquillas coincide con un escenario favorable para la actividad de cría. La firmeza de los precios del ternero, las mejores perspectivas para el negocio ganadero y la expectativa de una demanda sostenida están elevando el valor productivo de cada vientre dentro del establecimiento.
En ese contexto, para muchos productores una hembra deja de ser solamente una opción de venta inmediata y pasa a representar la posibilidad de producir nuevos terneros durante los próximos ciclos.
La caída de 21% en la faena de hembras durante julio no puede analizarse como un dato aislado. Se suma a la composición observada durante el primer semestre y coincide con un momento en que la cría vuelve a ofrecer incentivos económicos para apostar por la producción futura.
Todo indica que una parte de los productores está privilegiando la permanencia de vientres dentro de los establecimientos. De mantenerse esta tendencia, la menor faena de hembras podría convertirse en una de las primeras señales concretas de un proceso de recomposición del stock bovino paraguayo.


