El mercado del ganado gordo para exportación atraviesa una etapa de mayor estabilidad, luego de varias semanas marcadas por una intensa competencia entre las industrias por conseguir hacienda.
El relevamiento de Valor Agro muestra que la oferta continúa siendo escasa, aunque las plantas frigoríficas comenzaron a moderar la presión compradora al asumir que una mayor puja por el precio no necesariamente se traduce en una mayor disponibilidad de animales.
En este contexto, la base del mercado se consolida en torno a US$ 5,10 por kilo carcasa para los machos, pero con el grueso de los negocios que se cierran entre US$ 5,25 a US$ 5,35 a la carne, dependiendo del tipo de hacienda, calidad y procedencia.
En tanto, la referencia para las vacas se ubica en torno a US$ 4,95 por kilo carcasa.
Según la información a la que accedió Valor Agro, más que un cambio de tendencia, lo que se observa en el mercado es un cambio de estrategia por parte de la industria. Tras varias semanas de fuerte competencia por la hacienda, las plantas parecen haber aceptado que la disponibilidad sigue siendo limitada y que elevar las ofertas no garantiza conseguir más ganado.
Si bien algunas plantas están dispuestas a pujar con intensidad durante algunos días más hasta cumplir con compromisos kosher, esa realidad llevó a un escenario general de mayor tranquilidad en la negociación, aunque sin modificar el nivel de firmeza que presenta el mercado.
A esta realidad se suma otro factor que empieza a tener incidencia en la operativa industrial. Varias plantas comenzaron a incrementar la participación del ganado proveniente de sus propios confinamientos o de sistemas previamente programados, con el objetivo de complementar la escasa oferta disponible en el mercado.
Esta estrategia les permite sostener el ritmo de faena y cumplir con los compromisos de exportación, especialmente hasta la finalización de las cuadrillas kosher, sin depender exclusivamente de una oferta que continúa siendo muy limitada.
Del lado de la producción, la postura también permanece firme. La evolución del tipo de cambio ha generado una mayor exigencia por parte de los productores, que buscan compensar ese efecto con mejores valores por su hacienda.
Esa situación mantiene una diferencia de expectativas entre vendedores e industrias, mientras la escasa oferta continúa siendo el principal factor que sostiene los precios.
El mercado, por lo tanto, se encuentra en un delicado equilibrio: la industria intenta administrar sus necesidades de faena recurriendo en mayor medida a los animales de confinamiento, mientras los productores mantienen una posición firme respaldados por una disponibilidad reducida de ganado terminado.


