En momentos en que la ganadería paraguaya está atravesando un proceso de retención de vientres y existe una fuerte intención de incrementar la producción de terneros, el desafío no pasa solamente por conseguir mayores porcentajes de preñez, sino también por reducir las pérdidas que se generan posteriormente hasta llegar a la marcación.
El doctor Jorge Ovando, asesor veterinario, aseguró en Valor Agregado que Paraguay todavía cuenta con un amplio margen de mejora tanto en los índices de preñez como en las mermas reproductivas, aunque consideró que este último punto adquiere una relevancia particular en el escenario actual. “Tenemos un techo muy alto aún en ambos aspectos”, sostuvo.
Ovando explicó que lograr la preñez de una vaca o una vaquilla no necesariamente representa la parte más compleja del proceso. El desafío está en conseguir que esa gestación termine en un ternero producido y, posteriormente, en mantener a la madre dentro de un sistema reproductivo eficiente.
“No es tan difícil preñar la vaca o la vaquilla, ya sea a los 14 meses, a los 18 meses o a los 24 meses, siempre dependiendo de la realidad de cada caso. Pero sí es más difícil lograr ese ternero”, afirmó.
Este desafío adquiere mayor importancia ante la necesidad que tiene actualmente Paraguay de recomponer su stock bovino y aumentar la oferta futura de animales. La menor participación de hembras en la faena y el mayor interés del mercado por los vientres reflejan una tendencia hacia la retención, pero para Ovando ese proceso necesita estar acompañado por mejoras concretas en eficiencia reproductiva.
Uno de los puntos centrales será disminuir las mermas entre la preñez y la marcación de terneros mediante una estrategia que combine sanidad, nutrición y manejo.
A su vez, el especialista llamó la atención sobre la creciente utilización de vaquillas jóvenes dentro de los programas reproductivos. La búsqueda de mayor precocidad permite adelantar la entrada de las hembras a producción, pero también incrementa las exigencias sobre el sistema.
En ese escenario, explicó que el objetivo no debería ser únicamente conseguir la primera preñez de una vaquilla joven. El verdadero desafío productivo aparece después del primer parto, cuando esa hembra todavía está creciendo, mantiene un ternero al pie y debe volver a quedar preñada durante su segunda estación de servicio. “Hacer que esa vaquilla que preñamos muy joven realmente pueda continuar con su vida productiva, sobre todo en esa segunda estación de servicio con su primera cría al pie”, destacó.
De cara a los servicios de primavera, Ovando se mostró optimista desde el punto de vista productivo. Señaló que la forma en que transcurrió el invierno y las perspectivas de buenas lluvias podrían favorecer la disponibilidad y calidad de forraje, un factor determinante para la condición corporal de los vientres. “El pasto verde nos tapa muchos errores y muchas de las cosas que de repente no hacemos tan bien”, comentó.
Según explicó, una mejor oferta de pasturas podría permitir que una mayor cantidad de vacas llegue en condiciones apropiadas a la temporada reproductiva. Sin embargo, insistió en que el escenario favorable deberá ser acompañado por planificación sanitaria y manejo.
Para Ovando, el momento ofrece una oportunidad importante para la ganadería paraguaya: mejorar los porcentajes de preñez, pero fundamentalmente convertir una mayor proporción de esas preñeces en terneros efectivamente producidos. En un escenario de retención de vientres y recomposición del rodeo, la eficiencia de cada vaca se convierte así en una de las principales variables para acelerar el crecimiento de la producción nacional.


