×

Sanidad preventiva: el desafío de anticiparse a las pérdidas y ordenar la gestión ganadera

  • Compartir

Sanidad preventiva: el desafío de anticiparse a las pérdidas y ordenar la gestión ganadera

La adopción de planes sanitarios preventivos continúa siendo uno de los desafíos dentro de los sistemas ganaderos, pese a que sus beneficios económicos y productivos están demostrados. Para Martín Lascalea, responsable técnico regional Cono Sur de Tecnovax, una de las principales barreras no necesariamente está relacionada con la disponibilidad de recursos, sino con la percepción que tiene cada productor sobre los riesgos sanitarios y la necesidad de modificar prácticas históricas.

“Siempre trabajamos así, y hasta ahora nos fue bien” es una de las expresiones que resume parte de esa resistencia. De acuerdo con Lascalea, existen productores que durante años construyeron determinadas rutinas de manejo y, al haber obtenido resultados aceptables, no siempre encuentran razones inmediatas para cambiarlas.

Otro factor es la dificultad de dimensionar económicamente determinadas enfermedades. Abortos, neumonías y pérdidas reproductivas pueden generar impactos importantes en los resultados del establecimiento, pero no siempre son interpretados como pérdidas sanitarias directas dentro de la gestión.

ypoti
everdem

En ese escenario, Lascalea explicó que la adopción de un programa preventivo debe comenzar por reconocer que no todos los productores enfrentan las mismas barreras. Entender el perfil de cada establecimiento y las razones que dificultan incorporar determinadas prácticas es el primer paso para generar cambios sostenibles.

A su vez, persiste la percepción de que incorporar un esquema sanitario representa sumar trabajo y complejidad al sistema productivo. Sin embargo, el planteamiento de Tecnovax es que un programa correctamente diseñado y adaptado a la realidad operativa del establecimiento puede generar justamente el efecto contrario: ordenar el manejo durante todo el año.

Un esquema integrado permite trabajar con calendarios definidos, reducir intervenciones de urgencia y aprovechar los movimientos de hacienda que ya están programados. En contrapartida, cuando no existe esa planificación, aumentan los encierres improvisados, la demanda sobre el personal y las decisiones tomadas una vez que el problema sanitario ya se encuentra instalado.

Según Lascalea, entre las dificultades que todavía condicionan la adopción aparecen también las limitaciones de infraestructura o capacitación, la falta de un acompañamiento veterinario permanente y, principalmente, una cultura de actuar frente al problema una vez que aparece, en lugar de anticiparse.

Desde Tecnovax plantean que el primer paso debe ser diagnosticar la realidad de cada productor y adaptar el programa a su estructura. Esto implica aprovechar los momentos de manejo que el establecimiento ya tiene incorporados, en vez de sumar intervenciones difíciles de ejecutar, para construir un calendario sanitario que pueda cumplirse efectivamente.

El segundo componente es sostener el acompañamiento a través de información, indicadores simples, casos concretos y una mayor presencia técnica durante el año. El objetivo es que la sanidad deje de estar asociada únicamente a una respuesta frente a una enfermedad y pase a formar parte de la planificación habitual del establecimiento.

Para Lascalea, cuando ese proceso logra sostenerse en el tiempo, el plan sanitario pasa a ser también una herramienta de profesionalización de la empresa ganadera. Aporta previsibilidad, reduce riesgos sanitarios y fortalece la relación entre el productor y el veterinario encargado del seguimiento del rodeo.

“El plan sanitario preventivo no es un gasto extra: es la decisión que ordena todo lo demás, y la que más rápido se nota cuando falta”, concluyó.