Luego de plantear la necesidad de avanzar hacia una reducción progresiva y planificada de la vacunación contra la fiebre aftosa, el presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), José Carlos Martin, abrió un segundo frente dentro del debate sanitario: el futuro financiero y operativo de Fundassa.
La discusión sobre una eventual transición hacia un Paraguay libre de fiebre aftosa sin vacunación se había concentrado principalmente en los aspectos epidemiológicos, comerciales y técnicos. Sin embargo, el titular del Senacsa incorporó una cuestión que hasta ahora no aparecía con la misma claridad en el debate: cómo se sostendrá la Fundación Servicios de Salud Animal ante una disminución de los ingresos generados por las campañas de inmunización.
Martin destacó que el modelo sanitario construido durante más de dos décadas se apoya en la articulación público-privada entre el Senacsa, la Asociación Rural del Paraguay y Fundassa. Este esquema permitió alcanzar altas coberturas de vacunación, sostener la vigilancia epidemiológica, controlar la calidad de las vacunas y fortalecer la disciplina sanitaria del país.
Los resultados de esa estructura, según señaló, contribuyeron a posicionar a Paraguay entre los sistemas sanitarios más sólidos de la región y acompañaron la expansión de las exportaciones pecuarias, que superan los US$ 2.600 millones y llegan a más de 85 mercados internacionales.
Pero el mismo sistema que hizo posible esos avances también presenta una dependencia que deberá ser atendida antes de modificar la estrategia sanitaria. “El punto crítico radica en la estructura financiera de la Fundassa, hoy fuertemente dependiente de los ingresos derivados de la vacunación contra la fiebre aftosa”, manifestó Martin.
La expresión del Presidente del Senacsa instala una nueva dimensión en la discusión. Reducir la cantidad de campañas o disminuir progresivamente la presión vacunal no solamente representaría un cambio sanitario, sino también una alteración directa en el principal mecanismo de financiamiento de Fundassa.
Martin fue claro al señalar que cualquier modificación tendrá consecuencias sobre la Fundación. “Cualquier cambio en la estrategia sanitaria impactará directamente en su financiamiento y, por ende, en su capacidad operativa”, advirtió.
La advertencia plantea la necesidad de comenzar a discutir un esquema alternativo que permita preservar las funciones de vigilancia epidemiológica, prevención y respuesta sanitaria, aún cuando la vacunación contra la fiebre aftosa pierda peso dentro del modelo paraguayo.
El titular del Senacsa no cuestionó la función de Fundassa ni propuso desmantelar la estructura existente. Por el contrario, defendió la importancia de conservarla y adaptarla a una nueva etapa. “No se trata de desmantelar un modelo exitoso, sino de adaptarlo con criterio técnico y responsabilidad ética hacia los más de 140.000 productores del país”, expresó.
En esa línea, la propuesta de disminuir progresivamente la presión vacunal también aparece como una forma de darle tiempo al sistema para redefinir su estructura. Martin sostuvo que una transición planificada permitiría mantener su funcionamiento “mientras se redefinen sus bases financieras e institucionales”.
El planteamiento marca que el futuro de Fundassa no debería comenzar a discutirse después de una eventual suspensión de la vacunación, sino durante el proceso previo. La transición sanitaria, desde la perspectiva del presidente del Senacsa, deberá avanzar al mismo tiempo que la construcción de una nueva fuente de sostenibilidad financiera.
Una eliminación inmediata de la vacunación, sin haber resuelto previamente este punto, podría generar consecuencias importantes. “Una suspensión abrupta generaría un impacto inmediato que podría comprometer seriamente la continuidad operativa”, alertó Martin.
De esta manera, el Presidente del Senacsa coloca el futuro de Fundassa como una de las condiciones centrales que Paraguay tendrá que resolver antes de dar un paso definitivo hacia el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación. La discusión deja de ser únicamente sobre cuándo vacunar menos y pasa también por definir quién financiará y cómo se sostendrá la estructura sanitaria que deberá continuar protegiendo al rodeo nacional.
“La sostenibilidad no se garantiza con inercia, sino con decisiones oportunas”, afirmó Martin. Para el titular del Senacsa, la transformación deberá combinar responsabilidad técnica, prudencia financiera y una visión de largo plazo que permita evolucionar sin perder las capacidades construidas durante más de dos décadas.


