En el marco del 15° Congreso de Fundaciones y Entes Sanitarios, el consultor en sanidad animal y asesor técnico del Centro para la Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Minnesota, Sergio Duffy, expuso sobre los desafíos que enfrentan los países productores de carne bovina para mantener el estatus sanitario frente a la fiebre aftosa y reducir el riesgo de una eventual reintroducción de la enfermedad.
Durante su presentación, Duffy repasó la situación sanitaria de América del Sur y del mundo, advirtiendo que, si bien la región atraviesa uno de los momentos más favorables de su historia en materia de control de la enfermedad, el virus continúa circulando activamente en distintas partes del planeta.
“El desafío es doble: evitar que la aftosa ingrese y, al mismo tiempo, estar preparados para responder rápida y eficazmente si algún día vuelve a aparecer”, sostuvo.
El especialista destacó que América del Sur presenta una situación sanitaria privilegiada en comparación con otras regiones del mundo. Mientras gran parte de Europa, Oceanía y América mantienen estatus sanitarios reconocidos, amplias zonas de África, Medio Oriente y Asia continúan registrando circulación activa del virus.
Según explicó, en Sudamérica no se registran focos de fiebre aftosa desde hace varios años y la mayoría de los países han avanzado hacia esquemas con o sin vacunación, dependiendo de sus estrategias sanitarias.
Sin embargo, alertó que durante el último año se registraron nuevos focos de distintos serotipos del virus en varios países de Asia, África e incluso Europa, demostrando que la enfermedad sigue siendo una amenaza global.
“La fiebre aftosa está dando vuelta en el mundo. No es solamente el SAT-1; también están circulando el SAT-2 y diferentes variantes del serotipo O. Nuestra región está muy bien, pero el riesgo nunca es cero”, afirmó.
Uno de los principales mensajes de la exposición estuvo vinculado al verdadero rol de la vacunación dentro de los programas sanitarios.
Duffy señaló que la inmunización sistemática aporta una capa adicional de protección, pero remarcó que el principal motivo por el cual países como Argentina, Paraguay y Uruguay han logrado mantener su condición sanitaria es porque el virus no ha ingresado a sus territorios.
“La vacuna es importante, pero la Argentina se ha mantenido libre fundamentalmente porque no entró el virus y porque los animales no fueron expuestos. La vacunación es una tercera barrera que reduce la probabilidad de infección, pero no brinda una protección completa”, explicó.
Asimismo, recordó que las vacunas actuales ofrecen una excelente protección frente a los serotipos incluidos en los programas sanitarios regionales, aunque existen limitaciones frente a cepas exóticas o serotipos que no forman parte de las formulaciones utilizadas.
Prepararse para una emergencia
Otro de los conceptos centrales de la conferencia fue la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia y respuesta sanitaria, independientemente de si un país vacuna o no vacuna.
Según Duffy, la detección precoz, la atención rápida de sospechas y la existencia de planes de contingencia actualizados son factores determinantes para limitar la propagación de un eventual foco.
“Si la detección es tardía, el diagnóstico demora y la respuesta no es efectiva, la capacidad de la vacuna para limitar la propagación se reduce enormemente”, advirtió.
En ese sentido, insistió en que los países deben trabajar permanentemente en prevención, vigilancia epidemiológica, capacitación y financiamiento de los sistemas sanitarios.
“No hay que esperar a que alguien decida dejar de vacunar para empezar a prepararse. En esto deberíamos estar trabajando desde hace veinte años”, sostuvo.

El debate sobre dejar de vacunar
Durante la ronda de preguntas, Duffy fue consultado sobre la posibilidad de avanzar hacia esquemas libres sin vacunación, un debate que también se sigue de cerca en varios países de la región.
El especialista evitó pronunciarse a favor o en contra de una decisión específica, aunque consideró que cualquier cambio debe estar respaldado por sólidos fundamentos técnicos.
“La decisión de suspender o no la vacunación depende de la situación epidemiológica del país, de la región y del mundo; de la capacidad de los servicios veterinarios; y del impacto económico esperado. Tiene que ser una decisión consensuada entre el sector privado y el sector oficial”, afirmó.
A su juicio, la experiencia internacional demuestra que no existe una receta única y que cada país debe realizar su propio análisis de riesgo antes de modificar su estrategia sanitaria.
La sanidad como herramienta para acceder a mercados
Como reflexión final, Duffy subrayó que mantener altos estándares sanitarios no solo protege a la producción ganadera, sino que también fortalece la confianza de los mercados internacionales.
“Tener condiciones adecuadas para la prevención y la respuesta disminuye los riesgos sanitarios, pero además genera confianza. Y la confianza es la base para abrir mercados”, concluyó.
Para el especialista, la discusión sobre la vacunación no debe centrarse únicamente en la aplicación de dosis, sino en la capacidad integral de los países para prevenir, detectar y controlar rápidamente cualquier amenaza sanitaria que pueda comprometer la producción y el comercio internacional de carne bovina.


