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Deforestación en Brasil pone en riesgo el acuerdo UE-Mercosur

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Deforestación en Brasil pone en riesgo el acuerdo UE-Mercosur

La revista Science ha publicado recientemente un trabajo en el que se considera que el 17% de la carne de vacuno importada por la Unión Europea desde Brasil procede de áreas deforestadas ilegalmente. Brasil proporciona entre el 25% y el 40% de las importaciones de carne de vacuno del viejo continente. La UE es el segundo mercado más grande del país para productos agrícolas detrás de China, y representa el 19% de las exportaciones agrícolas del país durante los últimos cinco años.

El estudio, titulado The Rotten Apples of Brazil Agribusiness, encontró que entre el 10 y el 14% de las cabezas de ganado vacuno sacrificadas en Brasil proceden de áreas de deforestación ilegal potencialmente. Además, 38-58% de todas las cabezas sacrificadas pueden estar contaminadas con deforestación potencialmente ilegal de proveedores indirectos a medida que el ganado pasa de una propiedad a otra antes de ser sacrificado.

Los investigadores descubrieron que sólo el 2% de las propiedades en el Amazonas y el Cerrado son actualmente responsables del 62% de toda la deforestación potencialmente ilegal. Estas propiedades se encuentran en algunas de las áreas más estrechamente asociadas con la producción de soja y carne para la exportación, señalaron.

Esta pequeña pero muy destructiva porción del sector representa una amenaza para las perspectivas económicas de la agroindustria brasileña, además de causar y consecuencias ambientales globales, indicó el estudio.

Hechos como este pueden llegar a poner en peligro la consecución del acuerdo comercial UE-Mercosur ya que en él se recogen disposiciones para el adecuado respeto medioambiental y la seguridad alimentaria ya que, por ejemplo, en el acuerdo la UE y Brasil se comprometen a implementar eficazmente el Acuerdo de París sobre Cambio Climático y las dos partes se comprometen a luchar contra el cambio climático y trabajar hacia la transición hacia una economía sostenible baja en carbono. Esto incluye, entre otros, un compromiso para combatir la deforestación.

Pero el escepticismo va en aumento y el fracaso de Brasil para abordar la deforestación ha actuado como un pararrayos para los críticos.

La Asociación de Agricultores Irlandeses (IFA), por ejemplo, ha argumentado durante mucho tiempo que la apertura del mercado a las importaciones de carne de vacuno brasileña, cuyas normas ambientales y de seguridad no están alineadas con las normas de la UE, tiene el potencial de socavar a los agricultores europeos.

Bajo la intensa acción de los grupos de presión, la Comisión Europea ha insistido en que todas las importaciones del Mercosur deben cumplir con el 100% de la UE requisitos. El presidente de la IFA, Joe Healy, dijo que está claro que las importaciones actuales de carne de vacuno fallan en cada paso.

La deforestación y la degradación ambiental, junto con las preocupaciones por la calidad, son elementos importantes en el argumento de la IFA junto a los problemas de etiquetado, la falta a veces de trazabilidad, los problemas con hormonas, etc.
Además “Brasil tiene fiebre aftosa de forma endémica y Brasil está quemando un área de selva amazónica del tamaño equivalente a un campo de fútbol cada minuto para dar paso a la cría de ganado y exportaciones adicionales de carne de vacuno”, asegura IFA.

Para los patrocinadores del acuerdo, será una preocupación considerable que el presidente francés, Emmanuel Macron, también se haya pronunciado sobre sus preocupaciones, después de haber enfrentado la presión política interna de los ecologistas franceses después de un pobre resultado electoral. Macron declaró que Francia no hará “ningún acuerdo comercial con países que no respeten el Acuerdo de París”. El presidente francés también pidió la creación del delito de “ecocidio”, que dijo que debería ser juzgado por la Corte Penal Internacional.

El parlamento holandés, así como Austria, Bélgica, Irlanda y Luxemburgo han expresado su oposición al acuerdo sobre la base de que traerá una “competencia injusta” para los agricultores europeos y acelerará la deforestación en la Amazonía.

Fuente: Eurocarne