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“La demanda es fuerte y no hay mucha oferta”: la visión de De Achaval sobre el mercado global de la carne que “no afloja”

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“La demanda es fuerte y no hay mucha oferta”: la visión de De Achaval sobre el mercado global de la carne que “no afloja”

El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un momento de firmeza sostenida, con precios en niveles históricamente altos y fundamentos que, lejos de ser coyunturales, comienzan a mostrar un trasfondo estructural.

Miguel de Achával, presidente de Inversora Juramento de Argentina, aseguró a Valor Agro que la actual dinámica responde a un escenario global de oferta limitada frente a una demanda que se mantiene sólida.

Además, el ejecutivo destacó que el principal rasgo del mercado es que “no afloja” y “es una gran sorpresa”, incluso en contextos donde históricamente se esperaban correcciones.

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En esa línea, advirtió que el negocio de la carne podría estar transitando un proceso similar al de otros commodities globales, donde los precios tienden a converger.

“Si uno piensa en mercados libres, ¿por qué no tendría que valer la proteína animal lo mismo en todo el mundo? Está alimentada por los mismos insumos, como soja o maíz. Las diferencias responden más a cuestiones políticas o comerciales que a fundamentos productivos”, explicó.

Más allá del posicionamiento de Argentina como el país con el novillo más caro del Mercosur, con referencias de hasta US$ 6,27 por kilo según Faxcarne; De Achával relativizó la idea de una escasez de ganado y puso el foco en un problema más profundo.

“Ganado hay. Lo que falta son kilos y eficiencia productiva”, afirmó, al tiempo que vinculó este fenómeno con una menor inversión histórica en el stock bovino a nivel global.

El empresario fue más allá al trazar una mirada estructural del negocio, señalando que durante años la carne vacuna fue cuestionada desde el punto de vista nutricional, lo que desincentivó la retención y expansión del rodeo. Sin embargo, ese paradigma comenzó a revertirse.

“La proteína bovina pasó de estar cuestionada a ser valorizada nuevamente. Cuando el mundo reacciona, la oferta no aparece de un día para otro. Es un proceso largo y estamos en el medio de ese ajuste”, sostuvo.

En ese contexto, De Achával marcó que la convergencia de precios no será uniforme, ya que la calidad seguirá siendo un factor determinante. Allí es donde países como Argentina y Uruguay pueden encontrar una ventaja competitiva.

“No es mejor ni peor, son calidades distintas. Y es ahí donde tenemos que enfocarnos: en diferenciarnos y capturar valor”, señaló.

Según su visión, el verdadero desafío para la región es salir del esquema de commodity, especialmente en mercados como China, y avanzar hacia destinos que valoren atributos como la uniformidad, los procesos productivos y la calidad del producto final.

“A mí me interesa el mercado que demanda valor, no el que compra volumen sin diferenciar. China es clave, pero hay que usarlo estratégicamente”, apuntó.

Demanda firme y mercados en transformación

En cuanto a la demanda internacional, el ejecutivo fue contundente: “Si no fuera por los temas políticos, el mercado está recontra sólido”. En particular, destacó el rol de Estados Unidos, que enfrenta una reducción en su oferta interna y una creciente necesidad de importar carne.

Además, mencionó que existen múltiples mercados alternativos en expansión, lo que reduce la dependencia de China como único destino relevante.

“Hoy hay vasos comunicantes en el mercado internacional. Si se cierra un canal, aparecen otros. No es como antes”, explicó.

Sobre el gigante asiático, reconoció su peso como comprador, pero consideró que su rol debe analizarse dentro de un esquema más amplio que incluye a toda Asia. Incluso ante eventuales restricciones o aranceles, el impacto podría redistribuirse hacia otros destinos.

Otro de los puntos abordados fue la competencia con otras carnes, como el pollo y el cerdo, que mantienen ventajas productivas en un contexto de granos relativamente accesibles.

“El consumo total de proteína animal es bastante estable. Lo que cambia es cuánto paga el consumidor por cada tipo de carne”, explicó, marcando que la carne vacuna deberá sostener su posicionamiento en valor más que en volumen.

Finalmente, De Achával se refirió a los sistemas productivos y al avance de la intensificación. En su visión, la terminación a corral será cada vez más dominante. “La demanda de carne terminada a pasto es cada vez menor por su inconsistencia. El proceso industrial es más previsible y uniforme”, afirmó.

No obstante, subrayó que el diferencial no está solo en la terminación, sino en todo el ciclo productivo, especialmente en la recría. “El producto final depende de cómo fue tratado el animal desde el inicio. Y ahí hay un trabajo muy interesante que se está haciendo”, valoró.