El mercado internacional de los granos atraviesa un cambio de paradigma donde las variables energéticas y geopolíticas comenzaron a desplazar a los tradicionales fundamentos agrícolas como principal referencia para la formación de precios. Así lo analizó Federico Morixe, analista del mercado internacional de granos, durante una entrevista en Valor Agregado.
Morixe sostuvo que actualmente el petróleo y las decisiones políticas de Estados Unidos, principalmente las vinculadas al presidente Donald Trump, son las principales variables que están guiando el comportamiento diario de la soja, el maíz y el trigo en los mercados internacionales.
“Si uno quiere saber qué es lo que va a pasar, tiene que mirar el petróleo y mirar también la actitud que está teniendo Trump, con quién negocia y qué va a hacer”, expresó. El analista indicó que en las últimas semanas el mercado dejó de enfocarse exclusivamente en factores como el clima, la oferta o la demanda, para pasar a observar principalmente el comportamiento de los productos energéticos y las negociaciones geopolíticas.
En ese sentido, explicó que la soja mantiene actualmente una fuerte correlación con el petróleo debido al peso que tiene el aceite de soja dentro de la industria de los biocombustibles. “El aceite de soja y el petróleo tienen casi una correlación uno a uno. Si sube el petróleo, sube la soja; si baja, baja”, afirmó.
Además, señaló que el debilitamiento del dólar también favorece una valorización de las materias primas agrícolas. “Baja el dólar y suben las materias primas”, resumió.
Sudamérica con elevada producción
En cuanto al escenario productivo, Morixe indicó que Sudamérica se encamina a cerrar una campaña con elevados niveles de producción de soja. Brasil finalizaría la cosecha entre 175 y 180 millones de toneladas, mientras que Argentina se ubicaría entre 45 y 50 millones de toneladas. En el caso de Paraguay, estimó una producción de entre 10 y 12 millones de toneladas.
El analista remarcó que actualmente existe abundancia de soja y harina de soja a nivel mundial, aunque advirtió que el aceite es el componente que puede modificar la ecuación del mercado debido a su utilización en biodiésel.
“El problema es que el aceite se está transformando. Si el petróleo sigue arriba de US$ 90 o US$ 100, se rompe cualquier esquema”, señaló.
Morixe indicó que una de las principales expectativas del mercado está puesta en las negociaciones entre Estados Unidos y China vinculadas al uso de biocombustibles. Según explicó, si Estados Unidos incrementa el uso de aceite de soja para biodiésel, podría destinar hasta el 50% de su producción de soja a ese segmento, generando una fuerte suba en las cotizaciones de Chicago Board of Trade.
Sin embargo, advirtió que ese escenario también podría provocar primas negativas para Sudamérica debido a una mayor competencia con la soja estadounidense.
“Las políticas que se van a negociar van a ser clave para el precio de la soja, el aceite y la harina de acá hasta fin de año y para el año que viene”, afirmó.

Volatilidad y perspectivas para la soja
Respecto al comportamiento actual del mercado, Morixe indicó que la posición julio de la soja en Chicago cotiza en torno a US$ 435 por tonelada, luego de haber alcanzado niveles de US$ 450 en diferentes momentos del año.
El analista señaló que el mercado presenta una elevada volatilidad y reiteró que el petróleo se transformó en el principal indicador para anticipar los movimientos de la soja.
“La soja va a venir alta si el petróleo sigue firme y se usa más aceite para biodiésel, pero si el petróleo cae por debajo de los US$ 90 y hay mucha producción, el precio puede volver a US$ 410 o incluso US$ 400”, proyectó.
A esto se suma la evolución de la demanda china, que continúa siendo un factor determinante. Según Morixe, si China mantiene importaciones estables entre 100 y 110 millones de toneladas y no incrementa significativamente sus compras, el mercado podría enfrentar un sobrante global de soja.


