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Fabián Pereira: “San Pedro necesita adaptar su agricultura a los suelos y recuperar el oxígeno productivo”

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Fabián Pereira: “San Pedro necesita adaptar su agricultura a los suelos y recuperar el oxígeno productivo”

Luego de varias campañas condicionadas por la falta de lluvias, el departamento de San Pedro comienza a mostrar señales de recuperación productiva. Fabián Pereira, director de GPSA y vicepresidente del consorcio organizador de la Feria Agropecuaria San Pedro, destacó las perspectivas favorables para la agricultura, aunque advirtió que el crecimiento dependerá de una mejor selección de ambientes, el uso de tecnologías apropiadas y la diversificación de cultivos.

El departamento de San Pedro busca consolidar una nueva etapa de recuperación agrícola después de atravesar tres a cuatro años de importantes dificultades climáticas que afectaron los rendimientos y la rentabilidad de los productores. Según Fabián Pereira, la última campaña de soja permitió recuperar parte del terreno perdido y las perspectivas de mejores precipitaciones generan expectativas positivas para el nuevo ciclo productivo.

“Nosotros ya pasamos por unos años bastante complicados, que nos dieron la posibilidad de tocar fondo en muchos momentos. El departamento de San Pedro está acostumbrado a este tipo de ritmos, pero también está buscando salir de estos tres o cuatro años malos”, expresó Pereira durante una entrevista con Valor Agro.

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El empresario explicó que uno de los principales desafíos productivos está relacionado con las características de los suelos, considerando que una proporción importante de la superficie agrícola presenta condiciones arenosas y, por lo tanto, mayor vulnerabilidad frente a períodos de altas temperaturas y escasez de precipitaciones.

Según detalló, dentro de las propias unidades productivas existen diferencias importantes entre los ambientes, lo que obliga a realizar una selección más cuidadosa de las áreas destinadas a la agricultura. “Esos suelos arenosos, con ocho o quizás cinco días de falta de agua y con un calor excesivo, ya tienen una repercusión negativa muy fuerte en la planta”, señaló.

Ante ese escenario, explicó que comenzaron a ajustar sus estrategias productivas, incluso renegociando contratos de arrendamiento y retirando las superficies menos aptas de la producción de soja. Paralelamente, están evaluando alternativas agrícolas que puedan adaptarse mejor a esas condiciones, especialmente el cultivo de maní.

Pereira insistió en que el futuro agrícola de San Pedro no debería concentrarse exclusivamente en alcanzar rendimientos extraordinarios, sino en lograr una producción más estable y previsible. En ese sentido, planteó que las variedades de soja con un alto potencial productivo no necesariamente son las más apropiadas para regiones con mayor exposición al estrés hídrico.

“Hay que buscar variedades de un ciclo un poco más largo, que toleren un poco más la falta de agua. Por ahí no van a ser variedades de altísimo techo productivo, pero lo que buscamos es que se adapten a condiciones de posible estrés”, explicó. Como ejemplo, mencionó que puede resultar más conveniente optar por materiales capaces de sostener rendimientos de 4.000 kilos por hectárea, antes que perseguir potenciales de 6.000 kilos que difícilmente puedan expresarse en ambientes restrictivos.

Otro aspecto que consideró fundamental es el manejo de la fertilidad y la incorporación de nuevas herramientas nutricionales. Pereira destacó el potencial de los fertilizantes órgano-minerales, que combinan materia orgánica y nutrientes minerales, como una alternativa para mejorar las condiciones físicas del suelo y favorecer la conservación de humedad. En particular, mencionó el trabajo que vienen impulsando con formulaciones que integran componentes orgánicos y químicos.

Diversificación y nuevas oportunidades. Más allá de la soja, Pereira identificó oportunidades importantes para ampliar la matriz agrícola del departamento. Entre ellas mencionó el crecimiento del sorgo, impulsado por la demanda de materia prima para la producción de etanol, así como el desarrollo del maíz zafriña, el maní, el sésamo y la chía.

Sobre el maní, sostuvo que puede convertirse en una alternativa particularmente atractiva para las superficies arenosas, donde la soja presenta mayores limitaciones. También destacó el potencial de la producción frutihortícola, con rubros como piña, tomate y banana, especialmente para productores de menor escala que necesitan diversificar sus ingresos.

En cuanto a las perspectivas de la nueva campaña, Pereira señaló que la recuperación registrada en el último ciclo y los pronósticos climáticos favorables representan una oportunidad para recomponer la situación económica de muchos productores. “Con dos años de seguido comienza a dar otra vez oxígeno para que los productores sampedranos puedan salir adelante”, afirmó.

Finalmente, destacó que estos desafíos serán parte central de la tercera edición de la Feria Agropecuaria San Pedro, prevista del 11 al 14 de noviembre. El objetivo, indicó, es acercar variedades, herramientas y tecnologías específicamente adaptadas a las condiciones productivas de la región, para que los agricultores puedan mejorar sus resultados y reducir los riesgos de sus inversiones.