Paraguay continuará bajo condiciones de inestabilidad durante los próximos días, aunque se espera una mejoría transitoria entre el miércoles y el jueves. Sin embargo, las lluvias y tormentas volverían a intensificarse hacia el viernes 6 y sábado 7 de noviembre, principalmente en diferentes sectores de la región Oriental. El escenario se desarrolla en un contexto de temperaturas elevadas y una mayor frecuencia de precipitaciones, asociada al ingreso de la estación húmeda y a la evolución del fenómeno de El Niño.
El asesor meteorológico José María Rodríguez, en su informe para Valor Agro, explicó que durante las primeras horas del miércoles 4 de noviembre todavía podrían registrarse algunas condiciones de inestabilidad, aunque posteriormente se espera una mejoría gradual en buena parte del territorio nacional.
Para el jueves 5 de noviembre, las perspectivas son más favorables, con una jornada de mayor estabilidad, presencia de sol y condiciones que permitirían una pausa en las precipitaciones.
No obstante, esta mejoría sería de corta duración. Rodríguez anticipó que desde la tarde o noche del viernes comenzaría un nuevo periodo de lluvias y tormentas de variada intensidad, que se extendería durante parte del sábado 7 de noviembre.
Los fenómenos podrían afectar nuevamente a diferentes localidades del centro, norte y sur de la región Oriental, aunque su distribución e intensidad variarían según la zona.
En cuanto a los acumulados, el meteorólogo indicó que el sur de la región Oriental concentraría los mayores registros de precipitación, con promedios previstos de entre 40 y 60 milímetros durante el periodo de cinco días iniciado el lunes 2 de noviembre, incluyendo las lluvias ya registradas en las primeras jornadas.
En contrapartida, el norte del Chaco, especialmente en Alto Paraguay y Boquerón, aparece entre las regiones donde se esperan menores acumulados, con registros promedio de entre 15 y 30 milímetros, principalmente asociados a tormentas aisladas.
Desde el punto de vista productivo, la reiteración de precipitaciones genera especial atención en los departamentos que ya vienen registrando excesos hídricos. Aunque las lluvias previstas no presentan, por ahora, acumulados comparables con los episodios más intensos de octubre, podrían prolongar las dificultades en campos saturados, caminos rurales y establecimientos ganaderos.
El aumento de la temperatura también representa un factor importante en la evolución de las condiciones meteorológicas. Rodríguez explicó que la presencia de aire muy cálido en el norte del país contribuye al desarrollo de tormentas, mientras que el avance de la primavera hacia el verano favorecerá una mayor frecuencia de estos eventos.
El Niño comienza a extender sus efectos hacia otras regiones
Más allá del pronóstico inmediato, Rodríguez advirtió que Paraguay está ingresando en una etapa de mayor actividad climática, con precipitaciones que podrían comenzar a distribuirse sobre una superficie más amplia del territorio nacional.
El especialista explicó que durante el invierno y el comienzo de la primavera los excesos de lluvias estuvieron concentrados principalmente en el sur y sureste del país, especialmente en las zonas fronterizas con Argentina y Brasil. Estas precipitaciones, junto con las registradas en las cuencas regionales, contribuyeron a las importantes crecidas del río Paraná.
Sin embargo, las perspectivas para las próximas semanas indican que la actividad de lluvias y tormentas podría extenderse gradualmente hacia otras zonas de Paraguay, así como a sectores de Argentina, Brasil y Uruguay.
Rodríguez señaló que este comportamiento responde a dos factores principales: el ingreso natural de Paraguay a su estación húmeda y la influencia del fenómeno de El Niño, que, según su evaluación, presenta una intensidad extraordinaria. “De aquí en más, es muy probable que estas lluvias y tormentas sean cada vez más frecuentes en el territorio paraguayo”, sostuvo el meteorólogo durante su participación en Valor Agregado.
El especialista advirtió que el escenario climático de noviembre y los próximos meses requerirá un seguimiento permanente, principalmente por los posibles efectos de precipitaciones reiteradas sobre establecimientos productivos que ya presentan elevada humedad en sus suelos.
En consecuencia, la alternancia entre mejoras temporarias y nuevos episodios de tormentas podría convertirse en una característica recurrente de las próximas semanas, obligando al sector agropecuario a prestar especial atención a la evolución de los pronósticos y a la planificación de las actividades de campo.


