La ganadería paraguaya atraviesa uno de los momentos más particulares de los últimos años. Mientras los valores del ganado gordo alcanzan niveles históricamente altos y la reposición mantiene precios récord, la fuerte depreciación del dólar frente al guaraní está erosionando la rentabilidad de los productores y obligando a replantear estrategias dentro de los establecimientos.
Mustafá Yambay, gerente general de Ferusa Ganadera, durante una entrevista en el marco de Expo Pioneros en Vivo, analizó el escenario actual del negocio y los principales desafíos que enfrenta el sector. “El dólar ya superó una caída del 20% y es una variable a la que históricamente nunca le prestamos demasiada atención, pero hoy nos está afectando terriblemente en las líneas finales”, sostuvo.
Según explicó, el mercado de reposición continúa mostrando una firmeza pocas veces vista. Si bien la demanda perdió parte de la intensidad observada durante los primeros meses del año, los valores del ternero se mantienen en niveles históricamente elevados.
“El ternero no encuentra piso. La demanda se moderó, pero los precios tampoco retroceden como para que vuelva a fluir más el negocio”, indicó.
Yambay atribuyó parte de la desaceleración en la demanda a la mejora de las condiciones forrajeras generada por las lluvias, que permitió a muchos invernadores cubrir sus necesidades de ocupación de pasturas. Sin embargo, remarcó que la ecuación económica sigue siendo compleja para quienes deben comprar reposición cara y vender su producción en una moneda que perdió capacidad de compra.
“Está siendo muy complicado el ejercicio de comprar a estos valores del ternero y vender ese producto finalmente en dólares con la devaluación que estamos viendo”, afirmó.
Un ganado gordo récord, pero con “gusto amargo”
El Gerente de Ferusa reconoció que los precios del ganado gordo alcanzaron niveles que años atrás parecían inalcanzables. “Hace dos años soñábamos con un ganado de US$ 4 por kilo carcasa y hoy estamos negociando haciendas a US$ 5”, recordó.
Sin embargo, señaló que la satisfacción por esos valores queda relativizada cuando se analiza el efecto del tipo de cambio sobre la estructura de costos.
Explicó que gran parte de los costos operativos, financieros y de reposición están nominados en guaraníes, por lo que la pérdida de valor del dólar termina reduciendo significativamente el margen real del negocio.
“Nosotros siempre decimos que si un animal deja un millón de guaraníes brutos estamos haciendo bien las cosas. Pero con esta caída del dólar estamos perdiendo unos G. 200.000 de ese margen antes de empezar a descontar otros costos”, ejemplificó.
Incluso mencionó cambios drásticos en las relaciones de intercambio dentro de la ganadería. “El año pasado vendíamos una vaca de refugo y comprábamos 1,2 vaquillas preñadas. Hoy vendemos una vaca de refugo y apenas compramos un ternero”, señaló.
¿Se viene una recomposición del stock?
La fuerte valorización de la reposición ha reabierto el debate sobre la necesidad de aumentar la producción de terneros y comenzar a revertir la caída del stock bovino registrada en los últimos años.
No obstante, Yambay se mostró prudente respecto a una recuperación rápida. “Escucho mucho optimismo, pero yo soy un poco más cauto. Venimos de cinco años en modo supervivencia y muchos productores todavía están terminando de ordenar sus finanzas”, afirmó.

Recordó que durante ese período numerosos establecimientos atravesaron refinanciaciones y postergaciones de compromisos financieros producto de las sucesivas dificultades climáticas y económicas.
“Cuando finalmente se puede sacar la correa del propio cuero, primero se honran los compromisos y después se piensa en crecer”, expresó.
Aun así, consideró que el actual contexto de precios genera incentivos para volver a invertir en productividad y eficiencia. “Tenemos un mundo de cosas para mejorar tranquera adentro. No estamos en un punto donde ya no sabemos qué hacer. Al contrario, es momento de apretar las tuercas y volvernos más eficientes”, destacó.
El desafío de convivir con un dólar más débil
Para Yambay, la caída del tipo de cambio dejó de ser una situación coyuntural para transformarse en una variable estructural que la ganadería deberá aprender a gestionar.
“Nos acomodamos a la sequía, a las inundaciones y ahora tendremos que acomodarnos también a esta variable”, señaló.
En ese sentido, comentó que la empresa analiza mecanismos para dolarizar parte de sus operaciones, aunque reconoció que en ganadería las posibilidades son más limitadas que en agricultura.
Finalmente, consideró que para recuperar plenamente la capacidad de inversión y acelerar la recomposición del rodeo nacional será necesario consolidar valores del ganado gordo por encima de los actuales.
“Creo que el gordo debería ubicarse por encima de los US$ 5 por kilo y mantener los premios para determinadas categorías. Solo así podremos volver a tener una ecuación que incentive realmente a repoblar los campos con vientres”, concluyó.


