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“El suelo no se puede multiplicar”: la mirada de Alejandro Román sobre el verdadero patrimonio ganadero

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“El suelo no se puede multiplicar”: la mirada de Alejandro Román sobre el verdadero patrimonio ganadero

Para Alejandro Román, director de BioPecuaria, una de las discusiones centrales de la ganadería debería comenzar mucho antes de hablar del precio del ganado, de la carga o de los kilos producidos. Su punto de partida está en el suelo, al que considera el patrimonio principal sobre el cual se construye todo el negocio.

“Para nosotros el suelo es mucho más importante que todas las otras partes que componen el circuito ganadero como una actividad rentable. Es más importante incluso que hablar del kilo al gancho”, afirmó Román durante una entrevista con Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM.

La explicación, según señaló, tiene que ver con el carácter finito del recurso. “El suelo no es un bien que vos puedas multiplicar. No podés decir: ‘fundí esta tierra, perdió valor, entonces me abro otra’. Es un recurso finito”, sostuvo.

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Esa mirada llevó a BioPecuaria a desarrollar durante los últimos cuatro años un esquema de trabajo que busca integrar las distintas variables del establecimiento y evitar decisiones aisladas. Román define el modelo como una ganadería holística, en la que cada intervención debe analizarse por el impacto que genera sobre el sistema completo.

“Una decisión que se toma no está aislada del todo. Por decirte, voy a hacer un alambrado porque necesito separar dos potreros. Pero, ¿por qué lo vas a hacer?, ¿solamente para separar o te va a generar otro tipo de beneficios?”, planteó.

Y resumió esa filosofía con una frase: “Hay que ver toda la película, no solamente la foto”.

A partir de esa lógica, el trabajo se concentra en comprender cómo funcionan de manera conjunta el suelo, las raíces, las pasturas, los microorganismos y el ganado. “Dijimos: bueno, ¿cómo podemos trabajar con la naturaleza de nuestro lado y no en contra de ella?”, explicó.

Para Román, allí aparece una diferencia importante frente a esquemas donde el suelo es tratado apenas como soporte de la actividad. “El suelo es un organismo vivo”, remarcó, y agregó que dentro de esa estructura existen comunidades de microorganismos que cumplen funciones determinantes en la disponibilidad de nutrientes y en el desarrollo de las plantas. “Conocemos más de lo que pasa en el espacio que de lo que pasa debajo de nuestros pies”, expresó.

Pero el planteo no se limita al componente biológico. Román insiste en que el animal también debe ser entendido como una herramienta del propio sistema. “El animal forma parte integral, no solamente como una unidad de renta, sino como un factor de impacto positivo”, indicó.

“Necesitamos las heces, necesitamos la orina, necesitamos la pezuña, necesitamos la saliva. Todo eso forma parte del circuito de regeneración”, explicó.

Ese vínculo entre los componentes del sistema lo resume de manera sencilla: “El suelo regenera la planta, la planta regenera al animal y el animal regenera el suelo. Esa es la cadena virtuosa”.

Desde la mirada de BioPecuaria, el concepto de sostenibilidad no está separado de la rentabilidad. Román sostiene que mejorar la calidad del suelo puede repercutir sobre la producción forrajera, la estabilidad del sistema y, especialmente, sobre aquellos costos que el ganadero sí puede administrar. “El productor sigue siendo tomador de precio fuera de la tranquera, pero por lo menos puede controlar sus costos dentro de la tranquera”, afirmó.

Para el empresario, ese punto es central: el mercado puede marcar cuánto vale el ganado, pero la forma en que se administra el recurso productivo dentro del campo depende del propio productor.

Por eso, el enfoque que plantea BioPecuaria busca correr el centro de la discusión desde el resultado inmediato hacia la capacidad de sostener la producción a lo largo del tiempo. “Los tiempos en el campo y en la naturaleza no son de un día para otro”, reconoció Román.

Y es precisamente esa mirada de largo plazo la que, para el Director de BioPecuaria, debe guiar las decisiones. “El suelo es finito”, insistió, y desde allí resume el desafío: producir más, pero cuidando y fortaleciendo la base sobre la que se construye todo el negocio ganadero.