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“No tener un ternero puede cambiar la ecuación del campo”: la visión de Gustavo Lagioia sobre la cría

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“No tener un ternero puede cambiar la ecuación del campo”: la visión de Gustavo Lagioia sobre la cría

En un contexto donde el valor del ternero se encuentra en niveles históricamente atractivos para el productor, la eficiencia reproductiva vuelve a ocupar un lugar central dentro de la empresa ganadera.

Durante el Congreso de Gestión Ganadera, Gustavo Lagioia compartió datos relevados en más de 120 rodeos comerciales de Paraguay y reflexionó sobre el impacto que tienen las tecnologías reproductivas bien aplicadas en la producción y la rentabilidad de los establecimientos.

El especialista señaló que uno de los principales objetivos de los trabajos realizados en los últimos años fue poner números concretos a muchas afirmaciones que habitualmente circulan dentro del sector. “Siempre nos comentaban que los porcentajes de preñez superiores al 50% eran algo utópico en Paraguay. Entonces nos propusimos reunir información de veterinarios que pudieran medir y aportar datos confiables para saber cuál era la realidad”, explicó.

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A partir de esa recopilación de información, que incluyó más de 120 rodeos de inseminación de distintas regiones del país, categorías y razas, los resultados mostraron que los niveles de preñez se ubican incluso por encima de ese valor considerado históricamente como difícil de alcanzar.

“Pudimos observar que el resultado promedio está un poquito más arriba del 50%, independientemente de la categoría, la raza o la zona donde se trabaja”, comentó.

Con esa información, Lagioia explicó que se desarrolló una herramienta que permite a veterinarios y productores comparar sus resultados con referencias obtenidas en condiciones comerciales reales. “Armamos lo que llamamos un termómetro productivo para que cada productor pueda medirse y saber dónde está parado respecto a máximos, mínimos, promedios y cuartiles superiores e inferiores”, señaló.

Según explicó, contar con parámetros concretos permite identificar oportunidades de mejora, analizar situaciones particulares y tomar decisiones con mayor respaldo técnico. “Son datos de campos comerciales, de veterinarios que trabajan en todo Paraguay. Creo que reflejan muy bien la realidad productiva del país”, sostuvo.

Los pequeños detalles que terminan valiendo un ternero

Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la presentación fue el análisis económico realizado sobre las pérdidas de dispositivos utilizados en los protocolos reproductivos.

Lagioia señaló que muchas veces se trata de un factor minimizado dentro de los establecimientos, pese a que tiene consecuencias directas sobre los resultados productivos. “Todo el mundo habla de pérdidas del 1,5% o 2% y las considera algo irrelevante. Nosotros quisimos medirlo y ponerle un valor económico”, explicó.

Gustavo Lagioia en charla en el Congreso de Gestión Ganadera 2026

A partir de los registros obtenidos en miles de protocolos realizados en Paraguay, el especialista destacó que la correcta retención de los dispositivos puede traducirse en una mejora directa en la cantidad de terneros logrados. “Cada 100 vacas, retener un dispositivo significa tener medio ternero más. Estamos hablando de aproximadamente 400 dólares adicionales”, afirmó.

Llevando esos números a la realidad de los establecimientos, indicó que la diferencia puede representar alrededor de 20.000 guaraníes por vaca. “Muchas veces estamos discutiendo diferencias de 500 o 1.000 guaraníes en un protocolo para cerrar un trabajo, pero no estamos valorando lo que significa evitar pérdidas y ganar eficiencia”, sostuvo.

Cuando la tecnología cuesta menos que el problema

Para Lagioia, el actual escenario de precios obliga a mirar la reproducción desde una perspectiva económica más amplia.

Con un ternero que vale significativamente más que años atrás, cada vaca que no logra producir una cría representa una pérdida cada vez más importante para la empresa ganadera. “Hoy no aplicar tecnología es perder mucho dinero y prácticamente ya no hay excusas para no hacerlo”, afirmó.

El especialista remarcó que, medido en kilos de carne, el costo de muchas herramientas reproductivas se redujo considerablemente frente al valor generado por cada ternero adicional producido. “El costo de cualquier tecnología para producir más hoy equivale aproximadamente a la mitad de los kilos de carne que representaba hace un año”, señaló.

Por eso, consideró que la discusión ya no debería centrarse únicamente en cuánto cuesta implementar una herramienta, sino en cuánto dinero deja de generar el productor cuando pierde eficiencia reproductiva. “No tener un ternero puede cambiar literalmente la ecuación económica del campo”, concluyó.