El mercado de reposición en Paraguay atraviesa un momento de firmeza, pero con señales claras de selectividad en la demanda y una creciente influencia de factores externos como el clima y la logística.
Luego de dispersar un volumen importante de hacienda en la feria especial de CREA Paraguay, Ignacio Lucas, responsable del área de certificaciones y remates de Everdem, señaló a Valor Agro que el comportamiento del mercado confirma una tendencia que ya se venía anticipando: “Hoy la demanda está firme, pero empieza a regularse en los valores, principalmente en categorías que superan los 240 o 250 kilos”.
En ese contexto, la feria mostró que el mercado no está debilitado, sino que se ha vuelto más exigente. “Es una demanda muy selectiva. Cuando aparece un lote de destacada calidad, como los del remate CREA, los compradores vuelven a ser muy competitivos y aparecen los valores”, explicó Lucas.
Los números respaldan esa lectura. Los terneros de hasta 180 kilos promediaron 26.000 guaraníes por kilo, con valores cercanos a los 660 dólares por cabeza, mientras que los animales de mayor peso se ubicaron en torno a los 800 dólares. Son referencias que vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de analizar con precisión cada negocio.
En un mercado que busca equilibrio entre oferta y demanda, la calidad genética y la uniformidad de los lotes aparecen como variables clave en la formación de precios. “No es siempre que aparece una mercadería como esta, y eso el comprador lo tiene presente. La calidad hace la diferencia”, afirmó Lucas.
Según el operador, los lotes bien definidos —especialmente aquellos con genética tipo Brangus— continúan capturando el interés del mercado y sosteniendo valores destacados, incluso en un escenario donde algunos compradores intentan ajustar sus pretensiones.
Vientres valorizados y lógica de negocio
Uno de los puntos más llamativos de la feria fue el comportamiento de las categorías de cría, particularmente las vaquillas y vacas preñadas. Con promedios superiores a los 9,4 millones de guaraníes y picos por encima de los 14 millones, el mercado volvió a mostrar una fuerte valorización del vientre.
Para Lucas, estos valores tienen sustento económico. “Un vientre con un feto y vida útil por delante puede recuperar cerca del 50% de la inversión en el primer año. No es una locura si uno acompaña la lógica del negocio”, explicó.
El análisis se apoya en la firmeza del ternero, que hoy se posiciona como uno de los principales motores del sistema productivo. “La reposición está firme en estos valores y eso termina sosteniendo toda la estructura del negocio”, agregó.
Hacer números, más necesario que nunca
En este escenario, el mensaje hacia el productor es claro: la toma de decisiones debe estar respaldada por un análisis económico detallado. La relación compra-venta, los plazos de retorno y las proyecciones del mercado pasan a ser determinantes en un contexto donde los márgenes pueden variar según múltiples factores.
La referencia de una vaquilla preñada en torno a los 1.500 dólares frente a un ternero cercano a los 800 dólares muestra que el negocio puede cerrar, pero exige planificación y visión de mediano plazo.
El clima condiciona la operativa
A la firmeza estructural del mercado se le suma un factor que hoy condiciona fuertemente la dinámica: el clima. Las intensas lluvias, especialmente en el Chaco, están generando complicaciones logísticas que afectan tanto la oferta como la demanda.
“Hoy las lluvias ya pasan a estorbar. Complican la salida y entrada de animales, y también el ingreso de insumos. Esto obliga al productor a redefinir prioridades”, advirtió Lucas.
Estas dificultades impactan directamente en la fluidez de los negocios, retrasando operaciones y generando distorsiones temporales en la oferta disponible. “Esto ya está repercutiendo y va a seguir repercutiendo si se dilata en el tiempo”, agregó.


