El stock vacuno de Uruguay cerró 2025 en poco más de 11,58 millones de cabezas, lo que representa una caída general de 1,2% respecto al año anterior, según los datos del Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG). Más allá de la baja global, el dato central está en cómo quedó constituido el rodeo: menos novillos, mayor peso de la cría y una estructura que vuelve a marcar señales sobre la disponibilidad futura de ganado para faena.
La categoría que mostró el ajuste más fuerte fue la de novillos, con una caída de 16% en el año. El stock quedó en algo más de 2,13 millones de cabezas, equivalente al 18,6% del rodeo total. La baja se dio en todas las edades y confirma una menor presencia de animales machos en proceso de terminación, un dato sensible para la industria frigorífica y para la proyección de oferta de carne.
En contrapartida, las vacas de cría entoradas siguen siendo la principal categoría dentro del rodeo uruguayo. Totalizaron más de 4,38 millones de cabezas y representan cerca del 38% del stock nacional. Este dato muestra que, pese a la baja general del rodeo, la base de vientres mantiene un peso determinante en la ganadería uruguaya.
Los terneros y terneras también ocupan un lugar relevante en la composición del stock. Con más de 3,07 millones de cabezas, representan el 26,5% del total, reflejando una buena base de reposición y una señal positiva hacia adelante, aunque todavía con el desafío de transformar esa generación de terneros en más novillos disponibles para faena.
Las vaquillonas, por su parte, sumaron alrededor de 1,62 millones de cabezas, con una participación cercana al 14% del rodeo. Esta categoría mantiene un rol clave como reserva de reposición y futura incorporación al sistema de cría.
De esta manera, el rodeo vacuno uruguayo quedó conformado principalmente por vacas de cría, terneros y terneras, novillos y vaquillonas. La lectura de fondo es clara: el país mantiene una fuerte base criadora, pero con una menor disponibilidad de novillos, lo que puede condicionar la oferta de ganado terminado en los próximos ciclos.
La caída general de 1,2% no parece significativa en volumen total, pero la composición interna del stock sí deja señales relevantes para el mercado. Menos novillos implican menor presión de oferta inmediata para la industria, mientras que el peso de los terneros marca una expectativa de recomposición futura si las condiciones productivas y comerciales acompañan.
En definitiva, Uruguay cerró 2025 con un rodeo algo más chico, pero sobre todo con una estructura más orientada a la cría que a la terminación, un dato que será clave para leer la disponibilidad de hacienda, la faena y la producción de carne en los próximos años.


