Neuland, Boquerón | La Expo Rodeo Neuland volvió a consolidarse como uno de los grandes escenarios de la ganadería paraguaya, y la Nacional de la raza Brahman tuvo un cierre a la altura: un remate con fuerte respaldo del público, valores destacados y, sobre todo, señales claras sobre el momento que atraviesa la genética en el país.
En una noche con un marco de público importante y el alcance de la transmisión de COPA TV, la venta de reproductores de bozal y de campo dejó promedios de G. 30.100.000 para los machos y G. 30.450.000 para las hembras, números que no solo reflejan una buena colocación, sino que también abren una lectura más profunda sobre el negocio ganadero.
“Fue el cierre exitoso de la Nacional Brahman acá en Neuland”, resumió el rematador de El Rodeo Consignataria e integrante de la directiva de la raza, Mario Pereira, en diálogo con Valor Agro apenas finalizada la actividad.
El concepto no fue casual. La jornada condensó varios elementos que explican el momento: volumen, calidad, uniformidad y, principalmente, un mercado que respondió con criterio.
Uno de los aspectos más destacados de la muestra fue la homogeneidad de la oferta, algo que ya había sido señalado en pista durante las juras. Esa uniformidad se trasladó directamente a la pista de ventas.
“Se vio que toros alcanzaron precios iguales o incluso superiores a los premiados. Eso demuestra que el mejor jurado es el mercado”, afirmó Pereira.
La frase sintetiza una filosofía que atraviesa hoy a la raza: libertad productiva, diversidad de biotipos y una validación final que no pasa por la pista, sino por la funcionalidad y la demanda real.
En ese sentido, el remate dejó un mensaje potente: más allá de las cocardas, lo que se paga es la capacidad productiva. “Entraban y salían animales, algunos premiados, otros no, pero todos realmente muy buenos. Eso habla de un nivel muy parejo y de animales que van a producir buenos terneros, que es lo que se busca”, agregó.
En paralelo al buen momento del mercado del gordo y de la reposición, la genética comienza —aunque históricamente más tarde— a capturar parte de esa valorización.
Para Pereira, los valores logrados en Neuland empiezan a reflejar esa realidad: “Siempre se dice que tres novillos valen un toro. Hoy estamos hablando de novillos en torno a 18 o 19 millones de guaraníes, entonces estos precios empiezan a hacer justicia”.
Pero el análisis va más allá de una simple relación numérica. Detrás de cada reproductor hay años de inversión, muchas veces invisibles en el corto plazo.
“La gente de Brahman nunca dejó de invertir. Ni en los buenos momentos, ni en los malos, ni en pandemia. Siempre se apostó a genética de punta, principalmente americana. Eso hoy tiene su premio”, sostuvo.
Ese concepto introduce una dimensión más estructural: la genética como inversión de largo plazo, sostenida incluso en contextos adversos, que hoy comienza a ser reconocida por el mercado.
El remate de la Nacional Brahman no fue solo una venta exitosa. Fue, en muchos aspectos, una señal. Señal de que Paraguay sigue consolidando un rodeo competitivo a nivel internacional, con volumen y consistencia.
Señal de que la inversión genética empieza a encontrar retorno. Y señal, también, de que el negocio ganadero atraviesa un momento donde la eficiencia y la productividad vuelven a estar en el centro de la escena.
“Lastimosamente la genética es la última en recibir, pero hoy recibió. Y eso es importante”, cerró Pereira.


